Monterrey

Lo bueno casi no se cuenta… 
pero cuenta mucho

OPINIÓN. Deberíamos estar en recesión, y no creciendo al 2 por ciento.
COMENTARIO ECONÓMICO

MARCO A. PÉREZ VALTIER
mperezv@perezgongora.com
21 septiembre 2016 11:58 Última actualización 21 septiembre 2016 11:59
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier

Con este “slogan” acuñado con motivo del cuarto Informe de Gobierno
del Presidente Enrique Peña Nieto
, el Gobierno Federal intenta abonar un poco a la deteriorada imagen de malos resultados que los medios y las redes sociales se han encargado de difundir, con propósito de desprestigiar al Presidente, a sus colaboradores, y al Partido
en el poder, haciendo énfasis en los aspectos negativos de este régimen.

Sin duda, en toda administración hay aciertos y desaciertos, y como el ejemplo del vaso a medio llenar, se puede ver medio vacío, o medio lleno, dependiendo del mensaje que se quiera dar.

Sin embargo, Yo pienso que además de contar lo bueno, como por
ejemplo que en los primeros cuatro años de esta administración se registra un mayor crecimiento real en el PIB, comparado con los dos sexenios inmediatos anteriores, y que nuestro 2 por ciento de crecimiento actual, si bien es parco e insuficiente, es muysuperior al crecimiento promedio de América Latina, y en particular al de
los países con los que se nos compara, como Brasil, Argentina y Chile, países que actualmente enfrentan condiciones económicas más adversas a las de nosotros los mexicanos.

Pues bien, al margen de los aspectos favorables, es importante analizar
si las adversidades y los malos resultados que eventualmente se
tienen, son originados por los errores que el propio Gobierno comete,
como producto de malas decisiones y políticas que se han instrumentado, o si en cambio estos problemas están originados por situaciones externas, fuera del control de nuestras autoridades, como por ejemplo, la devaluación del peso en los últimos dos años.

Cualquier analista económico serio, entiende y reconoce que este episodio devaluatorio de nuestra moneda, no está explicado por errores o por excesos atribuibles al gobierno en turno, como usualmente sucedía, ya que los déficits públicos y de cuenta corriente, conducían a una elevada inflación y a una merma en las reservas internacionales,
que terminaban por conducir a una devaluación inevitable.

Nadie puede negar que las reservas del Banco de México están en niveles históricamente altos, rompiendo records, y que nuestra inflación de los últimos años, también está en mínimos históricos, por lo que “técnicamente” esta devaluación NO obedece ni a errores ni a excesos de nuestras autoridades, sino a una fortaleza del dólar que arrastra a todas las divisas del mundo.

Por otro lado, la caída en los precios del petróleo ha sido otro elemento
ajeno al control del Gobierno, que ha implicado enfrentar situaciones
difíciles en materia de finanzas gubernamentales y que además le
ha restado efectividad a la Reforma Energética, dejando sin materializar importantes proyectos de inversión.

Si a lo anterior le sumamos también la fuerte desaceleración en el
crecimiento de la economía China, que durante muchos años ha sido el
principal motor del crecimiento de la economía mundial, y que es la principal causa de la actual desaceleración en el crecimiento mundial, y que también conduce a sobre inventarios que terminan desplazándose a precios dumping, afectando adicionalmente a los productores nacionales, como es el caso de la industria del acero, entonces podremos entender que en muy buena medida, el vaso “medio vacío” (o los “malos” resultados, como se le quiera ver) se han generado principalmente por la conjunción de factores económicos externos,
ajenos al Gobierno Federal, y no precisamente por errores en la política
gubernamental.

Con todo esto, deberíamos estar en recesión, y no creciendo al 2 por ciento. 

Y como se dice coloquialmente por ahí, seguramente, si el Gobierno Federal comprara un Circo, le crecerían los enanos.

* El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio de Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.