Monterrey

Lecciones de Política de Francia al mundo

OPINIÓN.Francia, el primer país en terminar con la monarquía, sigue dictando lecciones sobre justicia social después de casi tres siglos de la toma de la Bastilla.
DESDE TEXAS….
Javier Amieva
javier.amieva@hispanicinternational.com
17 julio 2017 10:38 Última actualización 17 julio 2017 10:38
Javier Amieva, analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos..

Javier Amieva, analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

Me sorprendió la conducta del Presidente de Francia Emmanuel Macron este pasado 14 de Julio; mi primer reacción al saber de la invitación presidencial a Donald Trump fue la de sentir pena ajena porque los franceses sentirían- pensé- lo mismo que los mexicanos sentimos cuando Peña Nieto invitó al entonces candidato más vituperado del mundo; enojo y desazón por invitar a casa a aquel que sólo insultos nos brindaba.

Contrario a eso, no me sorprendió la conducta y respuesta del hoy ya Presidente Sr. Trump.

¿Usted estimado lector esperaba una respuesta llena de urbanidad y respeto para con la primera dama de Francia?

Sin embargo, la bofetada que con guante blanco el mandatario francés propinó, dio resultado; al menos en declaraciones y es posible, declarado por el mismo presidente norteamericano, que hoy cambie de opinión respecto al tratado de Paris en el control ambiental.

Francia, el primer país en terminar con la monarquía, sigue dictando lecciones sobre justicia social después de casi tres siglos de la toma de la Bastilla, así, la vida socioeconómica de los países, también va en ciclos y ya desde principios del siglo XX, Ortega y Gasset hablaba de la “Rebelión de las Masas”, entonces en México corrían las elecciones postrevolucionarias que dieron paso al México político de hoy.

No estamos tan lejos de esas fechas, de hace apenas dos o tres generaciones que su abuelo o mi bisabuelo, estimado lector leían en los diarios de la nación, noticias sobre Porfirio Díaz, la decena trágica, los avances de la Revolución y las intervenciones de países como Francia y Estados Unidos.

Países que influían en la formación de un México al que todos añoramos por su música, su arquitectura, sus paseos en la alameda y todas esas ideas románticas que nos dieron lo que hoy nos permite ser un país, si no de tercer mundo, un país con muchas posibilidades.

También, entonces, nuestros padres y abuelos vieron nacer a los actuales partidos políticos y la libertad de expresar esas ideas y poder suspirar al menos, por un país donde “la revolución hiciera justicia a los campesinos y a la clase trabajadora”.

Lo mismo pasó en los Estados Unidos y en Francia y en otros países donde los gobiernos democráticos, al menos en teoría, desean lo mismo: el bienestar común; sin embargo estos sueños se vienen abajo cuando los gobernantes imponen ideas mezquinas y lo que desean es solo el acrecentar sus capitales políticos y económicos, y ver al fin satisfechos sus sueños de poder que han perseguido por años.

Imponer el orden y el bien es muy difícil, lo más fácil por nuestra naturaleza humana será quizás sembrar las ideas al pueblo de “arrebatar a los políticos actuales” “terminar con los robos”, poner muros que dividan y lograr con ello obtener el voto porque los pueblos, es cierto que se cansan de las conductas de la mayoría de los políticos, que solo ven por su propio bien; pero todos debemos de hacer nuestro trabajo.

La vida política en otros países de más fuertes economías, es sin duda mucho más activa para los ciudadanos y eso puede marcar una diferencia.

Tan sólo hace unas semanas el presidente Macron podría haber perdido la presidencia y hoy Francia estaría subyugada ante un gobierno de izquierda irracional, como podría ser en México, si no reaccionamos y nos adelantamos a los intereses de los políticos personalistas; es importante que cada uno de nosotros se dé a la tarea de informarnos más, de leer más que solo escuchar los “twiters” y chismes sociales.

Si estimado lector, pronto serán las elecciones en México, y debemos de aprender de errores ajenos, analizar los resultados y pensar en nuestro país, y no nada más en nosotros, o de tan solo votar por castigar a un gobierno que consideramos malo, pero que al final esa decisión puede traernos contratiempos y desgracias.

¡Felicidades Francia!

El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-EstadosUnidos.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.