Le empiezan a pesar a AMLO los costos de sus promesas de campaña
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Le empiezan a pesar a AMLO los costos de sus promesas de campaña

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Le empiezan a pesar a AMLO los costos de sus promesas de campaña

En realidad, no debemos sorprendernos por estos cambios, ya que la “oferta” económica que hacía López Obrador en su campaña, era de un alto costo financiero.

Opinión MTY COMENTARIO ECONÓMICO Marco A. Pérez Valtier
12/09/2018
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Marco Pérez ValtierFuente: Félix Vásquez

Bien dice el refrán que “prometer no empobrece, dar es lo que aniquila”, por lo que es normal que todos los políticos cuando andan en campaña, son muy dados a ofrecer el cielo, la luna y las estrellas a los electores, pero ya sentados en la silla, la realidad económica termina por imponerse, y empiezan los replanteamientos con relación a estas promesas.

Es decir, hasta cierto punto es “normal” que esto suceda, y si López Obrador ya está empezando a modificar sus ofrecimientos de campaña, buscando reducir los costos económicos asociados a sus propuestas, más que verlo como una “mala” señal, desde mi punto de vista esto es positivo, ya que pienso que es mejor ajustarse a las restricciones presupuestales, que enfilar a las finanzas públicas en una ruta de colisión.

Oficialmente, el futuro Secretario de Hacienda ya dijo que el programa 65 y más, que es el encargado de pagar las pensiones a los adultos mayores, modificará sus reglas de operación para que ahora sea de 68 y más, es decir, se eleva en tres años la edad mínima para ser beneficiario, argumentando que la esperanza de vida se ha incrementado.

Por otro lado, ya se empiezan a delinear los requisitos y las modalidades del apoyo prometido a los “Ninis”, lo que debe traducirse en un menor compromiso financiero.

En realidad, no debemos sorprendernos por estos cambios, ya que la “oferta” económica que hacía López Obrador en su campaña, era de un alto costo financiero, ya que además de prometer no aumentar impuestos y mantener la deuda pública sin crecimiento real, prometió duplicar la pensión gubernamental a los adultos mayores, becar a los “Ninis”, y no rechazar a ningún aspirante a educación superior, promesas que no podrían ser financiadas con las reducciones a los salarios de la alta burocracia y combatiendo la corrupción.

Si consideramos además que también prometió bajar los impuestos en la frontera, el IVA a la mitad, a solo ocho por ciento, y el ISR a un 20 por ciento, cuyo costo fiscal rondaría en una cantidad superior a los 75 mil millones de pesos, el escenario financiero se complicará aún más, esto sin considerar la tendencia a la alza en las tasas de interés, y por ende, el inminente incremento en el servicio de la deuda pública.

Si bien no fue promesa de campaña la reorganización y reestructura del Sistema de Administración Tributaria (SAT), en su discurso de la semana pasada en Cintermex, AMLO señaló que modificarán la estrategia de la fiscalización en el pago de impuestos, y lo basarán ahora en la “confianza”, por lo que las auditorías serán por “sorteos”, cuando ahora se determinan mediante eficientes y complejos modelos estadísticos que han incrementado sustancialmente la eficiencia recaudatoria de las auditorías, la cual seguramente ahora se verá afectada.

Por otro lado, quizás se le apostó mucho a que la esperada eliminación de la “corrupción” aportaría recursos suficientes para financiar muchas de las promesas de campaña, pero ahora, el discurso del Presidente electo, ha cambiado de tono, y en el mismo foro, señaló que si bien el Presupuesto Federal es de 5.3 millones de millones de pesos, existen gastos irreductibles, como el servicio de la deuda, y las participaciones a los estados, que hacen más modesto el universo del “ajuste” al gasto, y por ende, los posibles recursos a “liberar”.

En resumen, debemos darle la bienvenida a estos “ajustes” y “reconsideraciones” a las originales promesas de campaña, ya que denotan que se va a privilegiar la prudencia financiera, pero debemos estar atentos a que no vayan más allá, y quieran modificar también la edad para las pensiones asociadas a aportaciones obrero patronales, ya que hay voces que señalan que esta medida, de incrementar a 68 años la edad para el retiro, se piensa hacer universal.

Ojo, mucho Ojo.

El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio de Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Opine usted: mperezv@perezgongora.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.