La traición de la izquierda
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La traición de la izquierda

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La traición de la izquierda

Solía identificarme como de izquierda. Ahora me rehusó a ser asociado con una filiación usurpada, otra víctima de la tremenda corrupción que ahoga al mundo.

Opinión MTY tecnológico de Monetrrey Homero Zambrano
28/05/2018
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Hace más de siete años, un homónimo del tenista Rafael Nadal escribió en el diario catalán La Vanguardia un artículo con el nombre del presente. Si tuviera que elegir una frase para transmitir la esencia de esa pieza editorial, sería: “la obsesión por dar rienda suelta a la libertad individual y por priorizar derechos para toda clase de minorías está ahogando la libertad y los derechos de la mayoría”, esto por la pérdida de valores como “austeridad, la honradez, la educación, el respeto y la cohesión familiar”.

Me pregunto cuál sería la opinión del Sr. Nadal sobre la izquierda actual: si viera su propio artículo como premonitorio, o si consideraría que se quedó corto con respecto a lo que ha pasado con la izquierda. En forma casi generalizada geográficamente a nivel mundial, podemos ver cómo la izquierda ha olvidado a las mayorías pobres y tomado como estandarte a grupos minoritarios. Si bien la pobreza tiene una tendencia de largo plazo a la baja (asumiendo como ciertas las estadísticas de Coneval), eso no justifica el cambio tan brutal de enfoque.

Usemos cifras de México. En 1992, el porcentaje de pobreza de patrimonio era 53.1 por ciento, y para 2016 era 52.9 por ciento. Estadísticamente, la pobreza no ha bajado en realidad. ¿Por qué entonces el giro en el enfoque, por ejemplo, en publicidad como la del PRD? El Observatorio Transnacional de Inclusión Social e Equidad en la Educación Superior indica una cifra de 3.6% para la población LGBT en México. No nos equivoquemos: la población LGBT merece respeto y no ser discriminada. Tiene los mismos derechos que los demás. Punto. Pero de eso a ocupar un papel mayor (explícita o implícitamente) que el de la pobreza en la agenda de la izquierda hay un tramo muy grande, tanto que es sospechoso. Amiga lesbiana, amigo gay, ¿Realmente crees que eres más discriminad@ por tu orientación sexual que por tu clase socioeconómica? ¿De veras? Te invito a recapacitar y no ser manipulad@.

Otro tanto podemos comentar del sesgo supuestamente feminista, palpable en el anuncio “El PRD impulsa tus derechos. Empoderamiento de mujeres”, entre otros. De nuevo, no nos equivoquemos: Las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres; los feminicidios son execrables y la agresión de cualquier origen debe desterrarse. Y las mujeres no son una minoría. Y van las preguntas… Amiga de clase popular, ¿Crees que la señora que va acompañada de sus escoltas comparte tus cuitas de género? ¿Piensas que esa dama que maneja SUV de reciente modelo te acompaña en tu lucha? ¿En serio?

Podríamos agregar algún ejemplo más pero el punto es el mismo: La izquierda está soslayando a la mayoría pobre. Y esto no parece ser fortuito. “Divide y vencerás”, es el aforismo tatuado en quienes se han infiltrado en la izquierda para corromperla. El énfasis en ahondar la división de género abre las puertas para recrudecer la división socioeconómica: Hacer que las mujeres se coloquen en posición antagónica a los hombres conviene a quienes quieren sacar provecho económico, porque es una manera fácil de distraer las mentes alejándolas del resentimiento social. Es “olvídense de pobres contra ricos, eso no es importante. Es mujeres contra hombres”.

Desviar la atención a reivindicar los derechos de las minorías es otro frente también redituable para esos propósitos tan geniales como torcidos. Como la represión abierta ya es obsoleta (y además grotesca para la supuesta superioridad –también– intelectual de la overclass), exacerbar la indignación de las minorías sexuales es una alternativa, al dividir todavía más a la sociedad. En vez de que prevalezca la lógica situacional de rebeldía ante la desigualdad socioeconómica, se redirige la animosidad de la comunidad LGBT hacia “los demás”. Es “Olvídense de pobres contra ricos, eso no es importante. Es LGBT contra binarios”.

La izquierda se ha convertido en una especie de “reality show”, buscando nuevas maneras de entretener, con nuevos “actores” en cada “capítulo”.

Solía identificarme como de izquierda. Ahora me rehúso a ser asociado con una filiación usurpada, una izquierda de “boutique”, otra víctima de la tremenda corrupción que ahoga al mundo, y especialmente a México, donde los sacrificados son los de siempre, los más desprotegidos de la sociedad, que incluyen también estas minorías.

El autor es profesor del departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Campus Monterrey.

Opine usted: hzambranom@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.