La tentación autoritaria
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La tentación autoritaria

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La tentación autoritaria

Andrés Manuel López Obrador y el Movimiento de Regeneración Nacional han terminado con el bipartidismo dominante en México, el cual se alternaba el poder con, prácticamente, una misma agenda política, económica y social.

Opinión MTY Entrada libre Sergio López Ramos
03/07/2018
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Sergio López Ramos.Fuente: Cortesía

Los resultados electorales son claros y contundentes.

Andrés Manuel López Obrador y el Movimiento de Regeneración Nacional han terminado con el bipartidismo dominante en México, el cual se alternaba el poder con, prácticamente, una misma agenda política, económica y social.

Así, lo que parecía imposible en México, finalmente sucedió: una alternancia a la izquierda partidista que enarbola claramente un cambio económico, aunque aún falta ver si es una verdadera izquierda política y social. La amplia ventaja de AMLO en las tendencias electorales y su holgada mayoría en el Congreso de la Unión son el resultado de un sistema político que se negó a darle voz y voto a los ciudadanos en el proceso de toma de decisiones. Y allí está el resultado.

El voto se convirtió en la única arma efectiva para incidir en el régimen político, y con ello, expresarle a los partidos políticos tradicionales el hartazgo generalizado contra la corrupción y el status quo. Un sistema que prohijo una violación sistemática de derechos humanos y la muerte de miles de mujeres y hombres a lo largo y ancho del país. Y aunque la esperanza de un cambio mueve a México, también corremos riesgos rumbo a la tercera alternancia.

Para analistas como Héctor Aguilar Camín, la construcción de mayorías legislativas puede ser sano ya que permite la aprobación de la agenda política del Presidente en turno. Sin embargo, contar con una mayoría calificada en las cámaras del Congreso puede servir, también, para intentar reinstalar una presidencia autoritaria que ni vea y no oiga a la oposición disminuida.

Veámonos en el espejo de los Estados Unidos. Un país con un sistema democrático sólido y con un claro sistema de pesos y contrapesos que ha sido trastocado por Trump. Si eso ha ocurrido en una democracia robusta, qué podemos esperar de un Presidente electo que, en palabras de Raymundo Riva Palacio “piensa viejo” y que desarrolló su carrera política en un sistema autoritario.

Para contrarrestar cualquier intento de regresión autoritaria, los ciudadanos tenemos la oportunidad de organizarnos desde abajo, con los vecinos y las causas que defendamos para luchar codo a codo, levantar la voz y diseñar propuestas concretas para cambiar nuestra realidad.

El cambio no va a venir del Palacio Nacional, el cambio irá al Palacio Nacional cuando dejemos a un lado la crítica al otro, cuando actuemos y pensemos con empatía hacia el diferente, con la consciencia de que en México cabemos todos y que si no nos organizamos nosotros para cambiar nuestra comunidad, nadie lo va a hacer.

Por supuesto, vamos a entrar a una terra incógnita política y económica, pero hay que tomarle la palabra al Presidente electo López Obrador para transitar de una democracia representativa a una democracia participativa, en la que los ciudadanos de a pie tengamos acceso al proceso de toma de decisiones.

Y en este contexto, los neoloneses tenemos la responsabilidad de, primero, cuestionarnos como vamos a actuar ante el regreso de Jaime Rodríguez como Gobernador Constitucional de Nuevo León. Es claro que “El Bronco” violó de forma sistemática la ley en su actuar como candidato independiente a la Presidencia de la República. Lejos de cumplir y hacer cumplir la ley, decidió mantener los usos y costumbres de la política tribal mexicana.

En segundo lugar, habría que vigilar de forma sistemática a un Candidato que nos demostró ser parte del mismo sistema del bipartidismo dominante que ha sido condenado a muerte.

Es hora de actuar como ciudadanos en nuestras comunidades y evitar cualquier regreso al pasado autoritario.

El autor es politólogo por el Tecnológico de Monterrey y candidato de la Maestría en Ciencia Política y Política Pública de la Universidad de Guelph.

Opine usted: slramos2020@ gmail.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.