La sentencia que sigue al lenguaje
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La sentencia que sigue al lenguaje

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La sentencia que sigue al lenguaje

La secuencia de palabras contiene un mensaje, no se requiere mucha atención para advertir lo que enuncia.

Opinión MTY La Propia Política Sara Lozano
30/05/2018
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Sara LozanoFuente: Cortesía

El lenguaje que Enuncia, Anuncia y Denuncia empezó como ejercicio para talleres de lectura con adolescentes hace más de diez años. A la vuelta del tiempo se ha convertido en una máxima y un método. Era un juego para analizar a los personajes de novelas y confrontar lo que decían versus lo que hacían y versus lo que en realidad querían. Esta complejidad del personaje siempre está en una buena novela. Poniendo atención y conociendo la historia de principio a fin es fácil identificar las causas, acciones y consecuencias. Ese gustillo de chismear sobre el/la personaje, que no es prójimo, también se convirtió en una de las actividades más divertidas con adultos en los grupos Cazaletras®, había que emitir sentencias.

La secuencia de palabras contiene un mensaje, no se requiere mucha atención para advertir lo que Enuncia. Lo que sí requiere más esfuerzo es tomar consciencia de lo que Anuncia, no sólo es la entonación o el lenguaje corporal, también se proyecta una convicción y ahí es donde suele estar la intención. Un ejemplo inmediato: las candidaturas y sus mensajes de campaña, todas las personas quieren convencer, piden el voto de manera abierta; el vínculo que logren con sus audiencias es determinante para diferenciarse; se estudia técnicamente al grupo que escuchará para construir un mensaje (enunciado) que de ser exitoso generará confianza. Esto es, la persona Enuncia un mensaje y anuncia, por ejemplo, que conoce la problemática del sector geográfico pero también social, académico, deportivo y/o cultural. Un lenguaje que Anuncia bien no tiene que dar una misa entre curas, sino lograr que se le perciba como cura.

La denuncia provoca una sentencia personal, favorable o no, bien o mal, a favor o en contra, bueno o malo, sí o no. Tómese el caso del exhorto que envió la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) al gobernador de Nuevo León en funciones, además de llamarle la atención por su discurso discriminador (enuncia), hace público cómo se da la discriminación y que esta es incorrecta (anuncia). La CEDH también se denuncia atenta a los pronunciamientos públicos de las autoridades. Hasta aquí la objetividad posible.

Seguramente esto es muy bueno para las organizaciones civiles por los derechos humanos, esto es irrelevante para otro segmento de la población, esto es atractivo mucho/poco para los medios de comunicación, esto es útil –o no- para tal persona o grupo político ¿Esto es intencional o es mera ignorancia? ¿Resulta ofensivo o gracioso lo que dijo? ¿Es correcto desacreditar con razones irracionales y completamente fuera de lugar? ¿Tiene tanta razón uno para que el otro necesite del descrédito en un discurso público desde un puesto oficial? Y muchas preguntas más.

Esto de emitir sentencia también es lenguaje, además de enunciar, nos anuncia y nos denuncia. Así que el gusto de chismear sobre personajes tiene cabida en lo político, entretiene. Y aunque no se tenga la historia completa, bien puede servir de análisis para develar a cada candidato a partir de sus promesas, sus convicciones y sus posibles intenciones. Así también, se puede escuchar lo propia voz.

La autora es Consejera Electoral en el estado de NuevoLeón y promotora del cambio cultura a través de la Educación Cívica y la Participación Ciudadana.

Opine usted:loalsara@yahoo.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.