Monterrey

La salud de millones de texanos esta indexada a políticas convenencieras

OPINIÓN. Un país de tercer mundo vapuleado por los republicanos, pudiera ser una válvula de alivio para millones de pacientes norteamericanos.
DESDE TEXAS...
Javier Amieva
javier.amieva@hispanicinternational.com
05 junio 2017 9:58 Última actualización 05 junio 2017 18:46
Javier Amieva, analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos..

Javier Amieva, analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

Esta semana el senador texano John Cornyn declaró que el proceso de “repeler y remplazar” la Ley de Salud de Obama que otorgaba servicios médicos – no baratos pero accesibles y subsidiados para los pobres en Norteamérica-, promesa de campaña de Trump y que sigue siendo bandera de los republicanos, a más tardar “pasará” en julio; es decir falta el refrendo de los legisladores y luego la firma del Presidente. Lo cual es mala noticia para los texanos pero podría ser buena noticia para la frontera Norte de México; permítame explicarlo.

Esta nueva Ley, elimina los derechos a poblaciones en riesgo como familias de bajos ingresos y niños que antes recibían cuidados de salud prácticamente gratuitos. Ni que decir de planificación familiar. Mientras que en las promesas de campaña el ahora presidente Trump prometió no tocar el Seguro Social, el Medicare –servicio de salud a jubilados mayores de 65-, o al Medicaid – protección médica a desvalidos, familias con bajos recursos y poblaciones en riesgo-; esta última parte de su promesa, ya al cancelar el Obamacare o Ley de protección a la salud, quedan eliminados los derechos para dichos grupos.

Las familias, en Estados Unidos (EU) quedarán desprotegidas por enfermedades pre-existentes si es que pueden pagar las altas pólizas de seguros que se avecinan pero además los deducibles crecerán geométricamente y se pondrá en marcha un plan en el que los adultos entre 50 y 64 años pagarán una tasa adicional de hasta el 500 por ciento en impuestos sobre la salud y altos deducibles.

Por otro lado, si se aprueba como dice Cornyn en julio, la nueva propuesta de Trump 800 mil millones de dólares en fondos para Medicare – la sección que Trump prometió no tocar- se perderán, con ello las sillas móviles para minusválidos, aparatos para ayuda a sordera, prótesis y otros cuidados necesarios para los grupos en la edad en que más lo necesitan.

En fin, aproximadamente cinco millones de los 24 millones que quedarán sin seguro médico –virtualmente por el alto costo-, o que tendrán deducibles de hasta 10 mil dólares, verán en México una tabla de salvación para su salud; por ello esta mala noticia para millones de personas que requerirán cuidados de salud, podría ser el detonante que el Norte de México ha promovido para impulsar el Turismo Medico.

Pero quien lo pensaría, que hoy un país de tercer mundo vapuleado por los republicanos, pudiera ser una válvula de alivio para millones de pacientes norteamericanos, que seguramente lo necesitarán.

El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.