La Reforma Fiscal Mexicana: necesaria, exigida y hasta hoy inexistente
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La Reforma Fiscal Mexicana: necesaria, exigida y hasta hoy inexistente

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Monterrey

La Reforma Fiscal Mexicana: necesaria, exigida y hasta hoy inexistente

OPINIÓN. En nuestro país desde el año 2014 estamos sufriendo de unas leyes fiscales que han restringido la inversión nacional, pero que también han ayudado a aumentar la recaudación tributaria.

CAPITALIZANDO EXPERIENCiASAlfredo Esquivel Boetapresidente@icpnl.org.mx
09/01/2018
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Estimados empresarios, iniciamos el año 2018 y aprovecho para desearles plenitud en sus vidas a nombre del Instituto de Contadores Públicos de Nuevo León. Sabemos que será un periodo de mucha exigencia por los acontecimientos esperados: elecciones presidenciales, negociación del Tratado de Libre Comercio y sobre todo, el impacto que se empezará a notar en nuestra economía por la reciente reforma fiscal aprobada en los Estados Unidos de América.

Los dos principales atractivos que tiene esta reforma son: la reducción de la tasa de Impuesto Sobre la Renta (ISR) a un 21 por ciento para las empresas y el aumento al monto exento de impuestos en las herencias a 11 millones de dólares.

Las empresas transnacionales, que poseen grandes capitales, toman sus decisiones desde una perspectiva internacional, donde uno de los aspectos que consideran en sus estrategias son los costos fiscales. Si bien es cierto que estas decisiones no se toman de la noche a la mañana, la importancia que se les da es alta e impactan en la economía de los países donde operan.

Si estas empresas empiezan a tomar acciones al considerar esta ventaja fiscal ofrecida por nuestros vecinos del norte, también impactará en un fortalecimiento del dólar.

Ahora hablemos de México, porque todo lo anterior empezaría a tener un reflejo en nuestra economía nacional.

En nuestro país desde el año 2014 estamos sufriendo de unas leyes fiscales que han restringido la inversión nacional, pero que también han ayudado a aumentar la recaudación tributaria. Todo esto apoyado fuertemente con soluciones digitales que han incrementado el costo de las empresas para poder cumplir.

En México no hemos podido observar a las leyes fiscales como una herramienta para procurar un “bien común”, que sirva para propósitos mayores, donde se incentive la inversión nacional, internacional y el empleo en la economía. Donde también el gobierno pueda recaudar y sobre todo encauzar bien esos recursos para el bien de todos.

El Instituto Mexicano de Contadores Públicos, organismo que agrupa a especialistas en la materia, propuso una reforma fiscal que busca estos objetivos por medio de reducciones de tasas, aumento a deducciones y sobre todo inversiones. Es conocido que otros organismos empresariales también lo han hecho.

Es sumamente importante que ahora que el semáforo está pasando al color amarillo de precaución, exista la voluntad pertinente por parte de nuestros representantes para actuar en la reforma fiscal que requerimos como país, que consideren lo que los organismos empresariales y ciudadanos han propuesto.

Reconozco que el año en que esto sucede es complejo por el entorno político, pero el amor por nuestro país y reitero, el “bien común” debe imperar. ¡Aún estamos a tiempo!

El autor es presidente del Instituto de Contadores Públicos de Nuevo León.

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Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.