Monterrey

La raza paga…¿la raza manda?

Opinión. En el Gobierno del Estado, Jaime Rodríguez nos ha quedado mal una vez más y pareciera que, literalmente, solo administra la entidad pero sin diseñar e implementar innovaciones en la administración local para satisfacer las necesidades de la raza.
ENTRADA LIBRE

SERGIO LÓPEZ RAMOS
​slramos2020@gmail.com
20 diciembre 2016 12:12 Última actualización 20 diciembre 2016 12:16
Sergio López Ramos

Sergio López Ramos

Después de varias semanas de discusión y análisis en el Congreso local, los diputados aprobaron el presupuesto de egresos para el Gobierno del Estado de Nuevo León. Entre las peculiaridades que nos depara el próximo año fiscal, es necesario destacar el impuesto de 4.5 por ciento a las bebidas alcohólicas, un impuesto de un 10 por ciento a las ganancias de las casas de apuesta en la entidad y un cobro del 80 por ciento de la tenencia vehicular. A esto, hay que sumarle los aumentos en el impuesto predial en diferentes municipios de la entidad como Monterrey y San Pedro Garza García.

Por supuesto, en una democracia como la nuestra, el ejercicio de discusión y aprobación del presupuesto para Nuevo León fue posible gracias al diálogo del Gobierno del Estado con las diferentes fuerzas políticas representadas en el Congreso de Nuevo León. Y también, en una democracia como la nuestra, los poderes Ejecutivo y Legislativo volvieron a hacer gala de su incapacidad para recortar el gasto corriente, elevar el presupuesto en inversión pública y hacer mas eficiente el uso de los recursos públicos.

Así, pareciera que los diputados del Congreso de Nuevo León, sin
importar sus diferencias partidistas, comparten un objetivo en común:
trabajar por hacer de Nuevo León una entidad con una administración
ineficiente en el uso de sus recursos y con ello, demostrar que la clase política de la entidad carece de habilidades y estrategias para hacer menos con más en un ambiente económico adverso no solo para
México sino también para nuestra entidad. En este escenario, los integrantes del Poder Legislativo de Nuevo León decidieron aumentar su bono de gestión mensual, por lo que ahora recibirán por este rubro 50 mil pesos.

Parece que los diputados locales se han olvidado que, en teoría, deben
ceñirse a las necesidades y al mandato de los ciudadanos del distrito
que representan, no a los partidos políticos que los postularon a su
puesto de elección. Y posiblemente los legisladores locales no están muy preocupados por ganar la reelección ya que, a diferencia de los procesos electorales en Estados Unidos, los legisladores locales tienen prácticamente un pie en las elecciones locales del 2018 porque los partidos políticos eligen a los candidatos, no los ciudadanos, como sucede en los Estados Unidos.

Si los diputados de Nuevo León se dieron el lujo de aumentar sus
ingresos, sería muy sano que los legisladores de todos los partidos políticos transparentaran el uso de los recursos que reciben de la raza, que dicen, es la que manda. Así, muchos ciudadanos podríamos conocer, por ejemplo, que destino tienen los recurso de gestión que deberían de tener una incidencia positiva en la calidad de vida de los neoloneses.

En el Gobierno del Estado, Jaime Rodríguez nos ha quedado mal una
vez más y pareciera que, literalmente, solo administra la entidad pero
sin diseñar e implementar innovaciones en la administración local para satisfacer las necesidades de la raza, utilizando menos recursos, demostrando de paso que los candidatos independientes se atreven a romper los esquemas a los que no tienen mal acostumbrados los políticos “tradicionales” en nuestra entidad y en México.

¿Cuál será la carta de presentación de “El Bronco” para ser candidato
independiente a la Presidencia de México? Por el momento, la respuesta sigue en el aire.

* El autor es politólogo por el Tecnológico de Monterrey y candidato de la Maestría en Ciencia Política y Política Pública de la Universidad de Guelph.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.