Monterrey

La libertad de escoger y los golpes

OPINIÓN. En la página de la Agencia para la Racionalización y Modernización del Sistema de Transporte Público de Nuevo León muestran 27 mil 419 concesiones de taxis vigentes y 4 mil 819 “por notificar”.
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MIGUEL
MORENO
TRIPP

02 febrero 2016 11:29 Última actualización 02 febrero 2016 11:37
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

Mucho se ha escrito sobre Uber pero tiene tanta aceptación que en su primer aniversario en Monterrey dicen que han circulado el equivalente a darle la vuelta al mundo 35 veces. Veamos la otra cara de la moneda: el taxi tradicional.

En la página de la Agencia para la Racionalización y Modernización del Sistema de Transporte Público de Nuevo León muestran 27 mil 419 concesiones de taxis vigentes y 4 mil 819 “por notificar”. No proporcionan información del número de taxis en circulación. Valdría la pena hacer un censo.

Para acceder a una concesión de servicio de taxi público, se necesitaría que el estado abriera convocatoria pero no hay visos de que vaya a suceder pronto. ¿Cuánto se pagaría por las placas? 35 mil pesos si no me falla el dato de la última vez que se emitieron.

En el mercado secundario, las placas de taxi con todo y carro, oscilan entre 260 mil y 280 mil pesos. Un Tsuru 2011, -cuatro años de uso como taxi, que el dueño indica que “dura otros cuatro”- lo renta en mil pesos semanales.

¿Cuánto tiene que manejar un taxista para adquirir o rentar el taxi? más la gasolina, reparaciones menores, etc. ¿reserva para cambiar el carro? ¿el ingreso que quisiera percibir? ¿seguro social, INFONAVIT? Ni pensarlo.

Los requisitos para obtener licencia de “Chofer del Transporte Público de Alquiler (Taxi)” no son muchos y suenan adecuados: certificado de aptitud física y mental, antidopaje, no antecedentes penales, certificarse ante el ICECCT, entre otros.

No es oneroso pero tampoco efectivo. Muchos taxistas se asociaron a los criminales porque no resistieron cañonazos de 15 mil pesos a la quincena. El taxi sigue siendo un medio utilizado para cometer actos crimínales.

No es sorpresa: ¡en ningún lado es requisito darse de alta en Hacienda! ¿Y los impuestos? ¿el propio Estado permitiendo la ilegalidad? Una vez que se tiene la licencia y las placas no hay que pagar impuesto sobre la renta.

Si bien habría que pagar por renovaciones, refrendos, etc., ¿se llega a compensar el ISR? Un particular, también renueva licencia y paga tenencia. Y sí paga ISR.

Los taxistas del servicio público la tienen cuesta arriba, pero debido a los dueños de las placas que piden las perlas de la virgen. Claro está, por el número limitado de las placas. ¿En el Estado a cuantos grupos beneficiaron los gobiernos anteriores?

En el aeropuerto, son seis las compañías de taxis. Si bien son empresas establecidas que emiten facturas y seguramente pagan sus impuestos, los choferes ¿tendrán las prestaciones de ley? Lo dudo mucho. ¿Esto no cuenta como un actuar ilegal?

Hay quien se pone las pilas… y a perseguir la chuleta. Como se ha reportado en El Financiero, hay al menos un par de aplicaciones mexicanas y otras más extranjeras que vienen a disputarse el mercado.

Hasta la propia agencia del transporte tendrá su propia app.

Hay otros que están muy limitados, por ejemplo una compañía de taxis en el aeropuerto que no tiene la capacidad de competir y se apoya en grupos de golpeadores salidos de sus propias filas. Resabios de las viejas prácticas de pasados regímenes corporativistas del período neandertal.

Es obvio que los consumidores buscamos un servicio conveniente, seguro, a precio adecuado - inclusive menor a la competencia- buen trato, ¿por qué tendría que conformarme con algo menor? Solamente que no pudiera ejercer mi derecho a elegir o porque a punta de golpes me obligaran solapados por la policía federal, como en el aeropuerto.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Howath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.