La inseguridad, “herencia maldita”
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La inseguridad, “herencia maldita”

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La inseguridad, “herencia maldita”

De acuerdo con esta encuesta, entre 2013 y 2017, los primeros cinco años del sexenio de Peña Nieto, el número estimado de víctimas adultas por cada 100 mil habitantes pasó de 28 mil 224 a 29 mil 746, lo que representa un incremento de 5.4 por ciento en el periodo.

Opinión MTY UANL Cesáreo Gámez
05/10/2018
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Cesáreo Gámez, es profesor de la Facultad de Economía de la UANL.Fuente: Cortesía

La inseguridad pública es una de las “herencias malditas” que la administración de Enrique Peña Nieto dejará a su sucesor, Andrés Manuel López Obrador, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública (ENVIPE) 2018, elaborada por el INEGI.

De acuerdo con esta encuesta, entre 2013 y 2017, los primeros cinco años del sexenio de Peña Nieto, el número estimado de víctimas adultas por cada 100 mil habitantes pasó de 28 mil 224 a 29 mil 746, lo que representa un incremento de 5.4 por ciento en el periodo.

“El propósito de esta encuesta es generar información a nivel nacional, por entidad federativa y áreas metropolitanas de interés, sobre el fenómeno de la victimización delictiva, así como la percepción social respecto de la seguridad pública y el desempeño de las autoridades. Esto, para proveer información a la sociedad y a quienes toman decisiones de política pública en estas materias”, señala el comunicado del INEGI.

La ENVIPE también proporciona estadísticas sobre la evolución de la inseguridad por entidad federativa. En el caso de Nuevo León, durante 2017 se registraron 30 mil 49 víctimas del delito por cada 100 mil habitantes, lo que representa un incremento de 11.4 por ciento respecto al año anterior, por encima del promedio nacional (3.3 por ciento).

Otras entidades que registraron incrementos importantes fueron la ciudad de México, en donde 43 mil 69 habitantes de cada 100 mil fueron víctimas de la delincuencia, lo que significa un crecimiento anual de 19.6 por ciento, Tabasco, en donde la víctimas de la inseguridad se incrementaron en 25.5 por ciento y Coahuila, que vio incrementado en 11.0 puntos los ciudadanos que manifestaron ser víctimas de algún delito.

La encuesta proporciona también información sobre los principales delitos cometidos en el país, siendo los más relevantes el robo o asalto en la calle o transporte público, con el 28.1 por ciento de los casos, la extorsión en sus diferentes modalidades (19.6 por ciento) y el fraude.

La ENVIPE estimó que en 2017 el costo total a consecuencia de la inseguridad y el delito en hogares representó un monto de 299.6 mil millones de pesos, es decir, 1.65 por ciento del PIB. Lo que equivale a siete mil 147 pesos por persona afectada por la inseguridad y el delito.

Un aspecto preocupante es la llamada “cifra negra”; es decir, los delitos que no son denunciados ante las autoridades. De acuerdo con la ENVIPE, durante 2017, el 93.2 por ciento de los delitos no fue denunciado ante las autoridades.

Entre los delitos que registraron una mayor “cifra negra”; es decir, que no fueron denunciados, se encuentran la extorsión, en donde el 98.2 por ciento de las víctimas decidieron no denunciarla, el fraude (95.5 por ciento) y el robo parcial de vehículos, con un 95.0 por ciento de casos no denunciados.

Resulta muy interesante observar las razones por las cuales los ciudadanos no denuncian los delitos. El 34.2 por ciento manifestó que simplemente era una pérdida de tiempo, el 16.5 por ciento por falta de confianza en las autoridades. Otras razones mencionadas fueron trámites largos y difíciles, actitud hostil de la autoridad y miedo a ser extorsionado por la denuncia.

En cuanto a la confianza de los ciudadanos en las autoridades, los peor calificados fueron los agentes de tránsito, con un 42.0 por ciento, las policías municipales (48.2 por ciento), las policías judiciales y el ministerio público.

Sin lugar a dudas, el combate a la inseguridad y los fenómenos asociados a ella deberá ser una de las tareas prioritarias en la administración del Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. Éste es un aspecto que ha venido creciendo en los últimos años y que afecta de manera importante el bienestar y la calidad de vida de los mexicanos.

Confianza al alza

Los indicadores de confianza empresarial y de los consumidores han seguido mostrando tendencia al alza desde las pasadas elecciones del 2 de julio. Tanto el Índice de Confianza Empresarial (ICE) como el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) mostraron variaciones positivas en octubre.

El componente de los índices más optimista tiene que ver con la situación económica esperada del país dentro de doce meses.

La confianza de consumidores y empresarios es uno de los activos políticos más fuertes del futuro Presidente de México. Esperemos que lo aproveche y no defraude a los ciudadanos.

El autor es economista dela UANL, con Doctorado en la Escuelade Graduados de Administración y Dirección de Empresas (EGADE) del ITESM. Es profesor de la Facultad de Economía de la UANL y miembro del SNI-Conacyt.

Opine usted: cesareo.gamezgr@uanl.edu.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.