Monterrey

La inflación, el fantasma
dormido

OPINIÓN. Al aumentar el precio de algunos productos y no los ingresos, nos veremos obligados a reevaluar prioridades y renunciar a algunos hábitos de consumo.
Aldo S. Torres Salinas | Opinión Académica Tecnológico de Monterrey.
07 febrero 2017 11:19 Última actualización 07 febrero 2017 11:21
Aldo S. Torres Salinas, Profesor del Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas, Campus Monterrey.

Aldo S. Torres Salinas, Profesor del Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas, Campus Monterrey.

Desde 1999 no se había tenido un índice de inflación tan alto como el de Enero 2017. Esto implica que la mayoría de nuestros jóvenes no han vivido el efecto de la inflación. El fantasma que creíamos ausente parece despertar.

De acuerdo la literatura contable, la inflación es “el aumento generalizado y sostenido de los precios en un ambiente
económico.”

Los efectos en el aumento en el precio de la gasolina se empiezan a sentir y con ellos vendrán cambios en el comportamiento de personas y
negocios. Al aumentar el precio de algunos productos y no los ingresos,
nos veremos obligados a reevaluar prioridades y renunciar a algunos hábitos de consumo para compensar la pérdida en poder adquisitivo.

En consecuencia, aquellos productos y servicios que tengan una demanda elástica, verán afectados sus niveles de venta.

Estarán forzados entonces a ajustar la composición de sus insumos para reducir costos, aumentar precios o a buscar productos o servicios substitutos que ofrecer.

Quisiera enfocar mi comentario al mecanismo de ajuste de precios.

Existe la creencia errónea de que la inflación es un aumento de precios que afecta uniformemente a todos los bienes y servicios.

En realidad el índice de inflación representa el aumento promedio en los precios considerados en la canasta básica. Es decir, no se
consideran los cambios en precios de todos los productos y servicios
que consumimos, ni tampoco el peso específico que cada producto
o servicio en el consumo de cada individuo, familia, o negocio. Entonces,
aquellos que consuman más de los productos que tienen aumentos de precios superiores al promedio (índice de inflación) sufrirán una inflación mayor a la de la población en general y viceversa.

Aquellos que tienen poder de decidir en los precios de los productos y servicios que ofrecen, tienden a aumentar los precios en una proporción al menos similar al índice de inflación. Esto genera un aumento en los precios superior al cambio en el costo de los insumos. Por ejemplo, si un producto tiene costo de 20 pesos y precio de venta de 30, si el costo sube 20% y en consecuencia se impacta el costo en 20% el nuevo costo será 24 y el precio 36. En tal caso el porcentaje de utilidad sigue siendo 33%, pero en dinero originalmente se ganaban 10 pesos y después del aumento se ganan 12 pesos. La utilidad también tiene un 20% de incremento.

Cuando quienes pueden aumentar precios lo hacen, se genera un efecto en cascada que provoca más y más inflación. Para algunos, habrá en el corto plazo una ganancia mayor a la obtenida en el pasado. Cuando sus
clientes recienten el cambio, buscarán compensar haciendo más eficiente el uso de ese servicio y en lo posible, aquellos que no pueden dejar de consumir y no pueden aumentar el precio de sus productos o servicios sufrirán las mayores pérdidas.

Las estrategias para evitar el efecto de la inflación se basan en disminuir el uso del peso como moneda de intercambio, e invertir en activos duros; aquellos que no tienen un valor limitado por un valor nominal. Esto se logra generando transacciones en moneda extranjera, acordando trueques, reduciendo los tiempos de cobro. Otras prácticas comunes
consisten en retrasar los pagos a proveedores para cumplir los pagos con pesos de menor poder adquisitivo.

En las empresas, toma importancia la función del administrador financiero que debe buscar minimizar el efecto de la inflación u obtener provecho de ésta.

Las instituciones financieras promoverán con mayor frecuencia las tasas de interés variables y evitarán colocar créditos a tasas fijas. En las finanzas personales toma relevancia el correcto uso de pasivos y el uso responsable de recursos, compras planeadas, previsión de gastos, conciencia y cultura financiera.

Los riesgos de la inflación conllevan a pérdida de poder adquisitivo, a la baja de ingresos en términos reales y a la disminución de ahorro. Sin embargo,  existe también oportunidad de generar patrimonio y obtener
ganancias extraordinarias. Éstas surgen en la compra de bienes de consumo y propiedades a precios desproporcionadamente bajos en términos reales, para aquellas personas o negocios que tengan
la liquidez y estén dispuestas a aprovechar oportunidades. Si bien parece disminuir la estabilidad económica que hemos gozado por mucho tiempo, es también tiempo de oportunidades.

El autor es Profesor del Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas, Campus Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.