Monterrey

La inflación de abril

OPINIÓN. La inflación acumulada hasta ahora en 2017 es la más alta en registro desde los primeros cuatro meses del año 2000 cuando la inflación al cierre del año fue de 8.96 por ciento.
ENTORNO MACRO-ECONÓMICO
Gabriela Siller
gsiller@bancobase.com
18 mayo 2017 9:47 Última actualización 18 mayo 2017 9:48
Gabriela Siller, economista.

Gabriela Siller, economista.

La inflación de México continuó al alza durante abril, ubicándose en una tasa interanual de 5.82 por ciento, superando las expectativas del mercado y siendo el nivel más alto desde mayo de 2009. El incremento de la inflación general se debió principalmente a un fuerte avance de la inflación subyacente a una tasa mensual de 0.45 por ciento, la más alta para un mes igual desde 2001 y más del doble de la inflación subyacente mensual de hace un año, la cual se ubicó en 0.22 por ciento.

El incremento de la inflación subyacente se concentró en el subíndice de mercancías que subió a una tasa interanual de 6.05 por ciento y una tasa mensual de 0.60 por ciento.

Al interior de la inflación subyacente, el subíndice de las mercancías de alimentos, bebidas y tabaco muestra el mayor incremento, avanzando a una tasa interanual de 6.77 por ciento y una mensual de 0.64 por ciento

Por otro lado, la inflación subyacente de servicios se ubicó en una tasa interanual de 3.59 por ciento y una tasa mensual de 0.32 por ciento. En contraste, la inflación no subyacente mostró un retroceso mensual de 0.84 por ciento, ubicándose en una tasa interanual de 9.25 por ciento.

En el subíndice de productos agropecuarios se observó un incremento mensual de precios 1.87 por ciento, ante un incremento de 3.53 por ciento mensual en los precios de las frutas y verduras. Por el contrario, los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno retrocedieron a una tasa mensual de 2.42 por ciento, ante una caída de 3.94 por ciento en los precios de los energéticos.

La inflación de la segunda quincena de abril fue más preocupante, pues se ubicó a una tasa interanual de 6.01 por ciento (nivel no visto desde la primera quincena de mayo de 2009) y a una tasa quincenal de 0.27 por ciento.

Se pueden obtener dos conclusiones de los resultados de inflación de abril:

La inflación subyacente sigue mostrando que todavía existe un traspaso de la depreciación del peso hacia niveles de precios. No obstante, se trata de un traspaso con rezago, ya que ante el crecimiento estable del consumo durante el primer trimestre, los productores han decidido trasladar sus costos cambiarios paulatinamente a los consumidores, a pesar de que los precios al productor han dejado de verse presionados al alza como ocurrió en 2016.

Por otro lado, la inflación no subyacente muestra un importante incremento en los precios de los productos agropecuarios, particularmente frutas y verduras.

Mayores precios de productos agropecuarios pueden tener incidencia sobre los costos de la industria alimentaria, costos que más adelante pueden seguirse trasladando al consumidor, haciéndose evidente también en el índice de precios subyacente. Haciendo una comparación, durante los primeros cuatro meses de 2017 la inflación general acumulada es de 3.04 por ciento, por arriba del acumulado de 0.65 por ciento para el mismo periodo del año. La inflación acumulada hasta ahora en 2017 es la más alta en registro desde los primeros cuatro meses del año 2000 cuando la inflación al cierre del año fue de 8.96 por ciento.

En función del indicador más reciente de inflación para México, Banco Base revisa su previsión de inflación para 2017 de 5.3 por ciento a 5.8 por ciento. Debido al efecto de traspaso del tipo de cambio a niveles de precios, con rezago para algunos productos, la inflación pronosticada para los meses de mayo a septiembre se ubica por arriba del 6 por ciento.

Cabe señalar que una inflación creciente podría comenzar a mermar el consumo que representa más del 50 por ciento del PIB, lo que a su vez podría frenar el crecimiento económico. Es importante señalar que el consumo como parte del PIB creció a una tasa anual promedio de 2.8 por ciento durante 2016, siendo uno de los motores de crecimiento a la par de las exportaciones.

La autora es economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.