La indiferencia suena a joven y diferenciada, pero interesada
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La indiferencia suena a joven y diferenciada, pero interesada

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Monterrey

La indiferencia suena a joven y diferenciada, pero interesada

OPINIÓN. Esa indiferencia millennial diagnosticada y aceptada por quienes hoy tomamos decisiones, está en duda. Mostraron ser personas sociales que se interesan por lo “Otro” y buscan ser parte del grupo, participando.

LA PROPIA POLÍTICASara Lozanoloalsara@yahoo.com
04/10/2017

Cuando hablamos de participación ciudadana la indiferencia política aterra, pero es lo que resulta de las investigaciones más serias cuando se analiza a las nuevas generaciones. De una manera clara, desparpajada y espontánea las camadas de millennials y postmillennials rechazan lo político y van por su credencial de elector sólo para entrar al antro. Pero después de las evidencias del pasado 19 de septiembre, quienes creemos y trabajamos por la educación cívica, tuvimos que dejar la sorpresa para pasar a la observación, a la lectura atenta de lo que sucedía, para encontrar las pistas sociales que nos permitieran sostener ese ímpetu democrático.

Las respuestas de ayuda de las generaciones jóvenes fueron espontáneas y hasta jubilosas, antagónicas a cualquier expectativa del mundo académico y del mismo sistema gubernamental. Los tropezones fueron políticos y fluyeron en las redes, técnicamente el bullying millennial se centró en las figuras políticas que buscaron la transa o la foto adecuada para mostrar entrega y solidaridad.

Viéndolo a la distancia, hace rato que los pronósticos fallan, la sistematización tradicional de las conductas sigue un rumbo diferente a lo millennial. Van algunos ejemplos. Días antes de las elecciones en Nuevo León, la encuesta más imparcial sobre la intención del voto proyectó porcentajes muy cerrados entre las tres candidaturas fuertes: Ivonne, Felipe de Jesús y Jaime. La realidad fue contundente, ni sumando las dos votaciones más bajas se alcanzó el número de votos que obtuvo el actual gobernador. El Brexit es otro ejemplo, el plebiscito por la paz de Colombia, otro. Algo se está preguntando mal y no creo que sea culpa de quienes diseñan los cuestionarios, sino de la base que se usa, un mapeo social tradicional que hoy está agotado.

Las generaciones millennial están acostumbradas a la inmediatez, nacieron con libre acceso a casi cualquier película, crecieron escuchando todo tipo de música y han sido consistentemente cautivadas por fotografías de instantes, espacios, personas y realidades diversas.

También han replicado información imprecisa, desinformando o exacerbando situaciones irreales, pero de alguna manera aprenden a filtrar y a decantar.

Esa indiferencia millennial diagnosticada y aceptada por quienes hoy tomamos decisiones, está en duda. Mostraron ser personas sociales que se interesan por lo “Otro” y buscan ser parte del grupo, participando: tienen nociones de lo que es ser y hacer comunidad, vienen influenciadas por esta variable internauta que desde su infancia les hizo saber que hay otras formas, en otras geografías y en diferentes momentos de la historia; se entrenaron en la lectura y escritura de aquello que les interesa -mucho más que generaciones previas- desde hace más de 20 años; y están acostumbradas a la experiencia estética a través de las bellas artes aunque sea de manera indirecta.

Esto suena mucho a la evolución en una etapa temprana, aunque los pronósticos actuales apunten a que será un fuego fatuo, la resistencia al cambio es del sistema, de las generaciones anteriores. ¿Por qué sería tan increíble pensar que ya existen nuevos modelos de lo que es el interés público? En una de esas ya se trastocó la concepción tradicional y empiezan a trazar lo que es sanamente político.


La autora es Consejera Electoral en el estado de Nuevo León y promotora del cambio cultura a través de la Educación Cívica y la Participación Ciudadana.

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Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.