La importancia de cuidar los fundamentos económicos del país
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La importancia de cuidar los fundamentos económicos del país

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La importancia de cuidar los fundamentos económicos del país

Sabía que este país era un cliente cautivo de este organismo, pero no con esa frecuencia de alrededor de cada 3 años en promedio.

Opinión MTY tecnológico de monterrey Julio Puon
08/10/2018
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Julio Puon.Fuente: Cortesía

Parece que la historia se vuelve a repetir una y otra vez. Me sorprendió el escuchar, en una entrevista de CNN, a un economista argentino mencionar que “Argentina en los últimos 60 años ha pedido alrededor de 18 rescates financieros al Fondo Monetario Internacional” (FMI). Sabía que este país era un cliente cautivo de este organismo, pero no con esa frecuencia de alrededor de cada 3 años en promedio.

Males

En los últimos dos años la cotización del dólar ha pasado a razón de 15 pesos argentinos por billete verde a niveles de 40 unidades. Este mismo economista pronostica niveles de inflación de entre 45 y 50 por ciento anual para el siguiente año. Ante la salida de capitales y los altos niveles de inflación (Actual 35 por ciento), el Banco Central Argentino ha respondido con alzas de tasas de interés de 60 por ciento.

Orígenes

La razón de esta crisis financiera de Argentina tiene su origen en los desbalances de la cuenta corriente, con un déficit de 4.8 por ciento del PIB y un déficit fiscal de cuatro por ciento. Esto es derivado de la enorme impresión monetaria que ha incurrido el país para financiar su creciente endeudamiento.

Endeudamiento producto de la abrumadora participación del estado en la economía, del excesivo gasto gubernamental que representa la burocracia del país y por el compromiso de pago de pensiones.

Tan solo en dos años se ha duplicado el dinero circulante en la economía, lo que diluye el valor de la moneda local y genera que los que tengan dinero y lo puedan sacar de Argentina lo hagan comprando dólares, y los que no lo pueden hacer, corren al supermercado o al shopping a gastarse toda la quincena, ya que, de no hacerlo, le alcanzará para comprar menos.

Esta situación genera un círculo vicioso que fomenta la salida de capitales del país, una caída en la inversión privada, necesidad de mayor intervención del estado y, por ende, mayor endeudamiento.

Al igual que lo que ocurrió en México, previo a la crisis del 94 o “Error de Diciembre”, el gobierno argentino optó por endeudarse con créditos que vencían la mayoría en un periodo de meses, en dólares y a tasas sumamente altas.

Mientras alguien estuviera dispuesto a prestarles, esta irresponsable e insostenible formar de financiar iba a funcionar. Hasta que sucedió lo inevitable; la confianza se esfumó súbitamente, nadie le prestó al momento de refinanciar el vencimiento de deuda y se detonó el ajuste a la realidad. Bienvenidos al FMI.

Consecuencias

Siempre he considerado que los grandes beneficiarios de una crisis financiera son las personas que tienen dinero. Si usted fuera un argentino con recursos monetarios disponibles tiene tres opciones para cuidar su patrimonio e incluso incrementarlo: a) sacar su dinero del país adquiriendo dólares, b) Comprar bienes raíces y c) Invertir en la Bolsa de Valores del país.

La historia señala que esas tres clases de inversiones con el paso del tiempo protegen su patrimonio, ya que se mantiene el poder adquisitivo en términos de dólares.

Tristemente, la gran mayoría de la población argentina que no tiene recursos monetarios de sobra y lo único que posee es el sustento que le provee un sueldo, si es que tiene la fortuna de tener un empleo, son los grandes afectados.

El mal de todos los males, producto de la irresponsabilidad y mal manejo de la economía y las finanzas públicas por parte de un gobierno, es la inflación. La inflación es el impuesto más regresivo e injusto que existe, ya que castiga a los que menos tienen y beneficia a los que más tienen.

En la mayoría de las ocasiones, los salarios no se ajustan a la inflación y éstos, con el tiempo, pierden poder adquisitivo. Llanamente, alcanza menos el dinero. Esto conlleva a acentuar los niveles de pobreza de la población más marginada y ampliar esa terrible e injusta brecha entre los que menos tienen y los que más tienen.

El próximo gobierno es enfático en señalar que representa y se preocupa por los intereses de los que menos tienen. Para ello es necesario la responsabilidad y la disciplina en el manejo de la economía y las finanzas públicas de nuestro país; independencia al Banco Central, respeto a las instituciones, inversión productiva y social no dispendio, civilidad y no mezquindad política, educación y estado de derecho. Pragmatismo sobre todo dogma.

De no hacerlo, ya sabemos las consecuencias. Solo hace falta mirar 40 años atrás para toparse con tragedia económica que vivió nuestro país, u observar a nuestros vecinos del sur.

El autor es profesor del Departamento Regional de Contabilidad y Finanzas del Tecnológico de Monterrey.

Opine usted: juliopuon@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.