Monterrey

La estacionalidad del peso

OPINIÓN. Si se toma en cuenta sólo los últimos tres años, la estacionalidad cambia: febrero muestra apreciación en lugar de depreciación, y durante los meses de junio y julio la baja liquidez del mercado, que tendía a apreciar al peso, provoca ahora movimientos exagerados o de sobrerreacción al alza.
ENTORNO MACR-ECONÓMICO
Gabriela Siller
gsiller@bancobase.com
16 marzo 2017 9:14 Última actualización 16 marzo 2017 9:14
Gabriela Siller, economista.

Gabriela Siller, economista.

Al pronosticar el tipo de cambio para el resto del año hay que tomar en cuenta: 1) la estacionalidad del mercado, 2) eventos o publicaciones importantes que puedan mover el tipo de cambio, 3) niveles técnicos importantes y 4) la brecha con el tipo de cambio de equilibrio.

Respecto a la estacionalidad, tomando en cuenta el tipo de cambio de cierre de los últimos doce años y calculando sus apreciaciones y depreciaciones promedios, destaca que el peso mexicano tiende a depreciarse en enero, febrero, mayo, agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre. De estos meses, sólo en mayo, agosto, septiembre, noviembre y diciembre las depreciaciones mensuales son iguales o superan el 1 por ciento, siendo agosto el mes con el mayor movimiento cambiario al depreciarse casi 2 por ciento. Por el contrario, en los meses de marzo, abril, junio y julio el peso se aprecia, pero sólo en marzo la apreciación es superior al 1 por ciento mensual.

Si se toma en cuenta sólo los últimos tres años, la estacionalidad cambia: febrero muestra apreciación (aunque muy pequeña) en lugar de depreciación (probablemente por los anuncios que SHCP ha hecho en este mes sobre recortar el gasto público), y durante los meses de junio y julio la baja liquidez del mercado, que tendía a apreciar al peso, provoca ahora movimientos exagerados o de sobrerreacción al alza.

Por otro lado, los eventos o publicaciones que tienen el potencial de mover significativamente al tipo de cambio son: en marzo anuncio de política monetaria de la Fed en el cual el mercado percibe que existe 100 por ciento de probabilidad de alza en la tasa, razón por la cual el peso se ha depreciado. También está el anuncio de Banxico el 30 de marzo, en donde el mercado anticipa que se subiría la tasa en línea con la Fed.

En abril el único evento previsible son las elecciones en Francia en donde la posibilidad de que gane la ultra derecha puede generar aversión al riesgo y depreciaciones del peso, dependiendo primero del resultado de las encuestas y después de la elección.

En mayo nuevamente hay anuncios de política monetaria de la Fed y Banxico y es la segunda vuelta de las elecciones en Francia. En junio hay anuncios de la Fed y Banxico y todo parece indicar que en este mes iniciará la renegociación del TLCAN; también hay elecciones en varios estados en México.

En julio hay anuncio de la Fed y poca liquidez del mercado, por lo que es muy probable una depreciación del peso, a menos que haya algún anuncio positivo de la renegociación del TLCAN. En agosto hay anuncio de Banxico y elecciones Federales en Alemania.

En septiembre hay anuncios de política monetaria y desde el 2014 septiembre se ha caracterizado por ser volátil. En octubre no hay anuncios relevantes programados y en noviembre y diciembre nuevamente el tema de la política monetaria puede ser motivo de depreciación.

Adicionalmente, en diciembre es cuando las calificadoras acostumbran hacer sus revisiones y si a México le recortaran la calificación crediticia generaría salidas de capitales y aumentos en el tipo de cambio.

De esta forma si se toma en cuenta un tipo de cambio al cierre de marzo de 19.70, implicaría que en abril cerraría en 19.57 (cercano al promedio móvil de 200 días), en mayo en 19.90, junio 20.04, julio 20.44, agosto 20.17, septiembre 20.46, octubre 20.49, noviembre 20.85 y diciembre 21.05 pesos por dólar.

La autora es economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.