Monterrey

La Encuesta Ingreso-Gasto de los Hogares 2016, (o como mentir con estadísticas)

Si usted tiene vivienda propia, la nueva metodología del INEGI lo registra como “empresario capitalista” pues considera que “produce servicios de alojamiento que son auto-consumidos por el propio hogar”.
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06 septiembre 2017 10:4 Última actualización 06 septiembre 2017 10:4
Marco A. Pérez Valtier

Marco A. Pérez Valtier

Como usted recordará, el INEGI cambió la metodología para el levantamiento de la encuesta Ingreso-Gasto de los Hogares 2016, de manera tal que no solo alteró la comparabilidad con los datos de encuestas anteriores, sino también con los indicadores que elabora el Consejo Nacional para la Evaluación de las Políticas Públicas (CONEVAL) para la medición de la Pobreza.

Ante los reclamos de la CONEVAL por esta acción unilateral del INEGI, se tuvo que posponer la publicación oficial de estos resultados, y se comprometieron a elaborar un modelo estadístico que intentaría reconstruir la comparabilidad histórica de estos indicadores.

Sin embargo, sin difundir ni validar el modelo de continuidad, (que incluso presenta resultados inverosímiles y contradictorios) la problemática pareció llegar a un acuerdo más político que técnico, y finalmente, el pasado 28 de agosto, el INEGI divulgó los resultados de esta nueva encuesta, donde señalan que los ingresos de los hogares mexicanos, por fin, registraron un incremento real del 2.1 por ciento entre 2014 y 2016.

El asunto es que para conseguir este resultado positivo, se tuvo que ocultar, en la “nueva” metodología, el detalle y el desglose de los ingresos NO MONETARIOS de los hogares, como son los apoyos gubernamentales en bienes y servicios, así como el autoconsumo, el cual es muy importante en el campo, los cuales se fusionan e integran a los ingresos MONETARIOS, resultando IMPOSIBLE identificar y cuantificar los ingresos NO MONETARIOS de los hogares, ya que ahora sólo se reportan los Ingresos Corrientes TOTALES.

Más aún, si usted tiene vivienda propia, la nueva metodología del INEGI lo registra como “empresario capitalista” pues considera que “produce servicios de alojamiento que son auto-consumidos por el propio hogar”. (No se ría, esto es serio).

El asunto de fondo es que, aún y cuando se acepte la validez de este dudoso y cuestionado incremento de 2.1 por ciento en los ingresos CORRIENTES de los hogares, es imposible determinar si es MONETARIO, (en dinero) o NO MONETARIO, (en bienes y/o servicios) producto de donativos, transferencias o de dadivas gubernamentales, lo cual es grave, ya que uno de los objetivos de esta encuesta, es precisamente medir y cuantificar los beneficios y los alcances de los apoyos gubernamentales, elementos que utiliza la CONEVAL para evaluar las políticas públicas.

Para abonar más a la confusión, el GASTO de los hogares que ahora se publica, es SÓLO EL MONETARIO, lo cual es totalmente inaceptable, salvo si la idea es dificultar e imposibilitar el análisis comparativo de las cifras.

Si como dicen, se apegan a las recomendaciones metodológicas de la ONU, les sugiero que adopten las de la ronda Delhi (más que las de Canberra de 2001) diseñadas especialmente para países en vías de desarrollo, donde el empleo informal es importante (60 por ciento en el caso de México) ya que recomienda utilizar al “Gasto” en lugar del “Ingreso” como indicador de bienestar, pero creo que no lo hacen porque no les conviene.

En efecto, incluso si analizamos la evolución del GASTO MONETARIO que el propio INEGI proporciona, lo que encontramos, con cifras OFICIALES, es que el gasto del hogar promedio, en 2016, es 3.4 por ciento INFERIOR, en términos reales, al gasto del inicio del sexenio, (29 mil 139 vs 28 mil 143) y esto dándoles el beneficio de dar por bueno el dato de inflación, pues realmente ésta es mucho mayor a la “oficial”.

En resumen, mi percepción es que las estadísticas del ingreso-gasto de los hogares que presenta el INEGI para 2016, son representativas de un esfuerzo institucional por querer contar lo bueno, pero si lo bueno no existe, entonces hay que inventarlo, particularmente cuando la percepción de los gobernantes no corresponde a la realidad de los gobernados.

Bienvenido el INEGI al proyecto “Peñalandia”.

El autor es especialista en estudios económicos y de finanzaspúblicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.