Monterrey

La empresa como escuela

Opinión. Desde hace tiempo el concepto de manufactura ha venido quedando atrás para dar paso al de mentefactura, lo cual implica además de tener ciertos conocimientos mínimos, existe la posibilidad de poder ampliarlos, y para lograr esto último la empresa tiene un papel clave.
ECOLOGÍA SOCIAL

ANTONIO TAMAYO NEYRA
​anttamayon@gmail.com
10 febrero 2017 8:35 Última actualización 10 febrero 2017 8:35
Antonio Tamayo Neyra, periodista de investigación en Responsabilidad Social.

Antonio Tamayo Neyra, periodista de investigación en Responsabilidad Social.

Un aspecto poco visible dentro de las empresas y que puede calificarse como clave para su crecimiento y desarrollo, es la capacitación de su personal, y que en términos de responsabilidad social cumple uno de sus aspectos esenciales.

Es un hecho indudable que ya sea en forma expresa o tácita, cualquier organización realiza una labor de capacitación. La más obvia es la que se aplica con el personal de reciente ingreso, que aun cuando sepa realizar la labor encomendada, se le muestra el cómo se realizan las actividades dentro de la empresa.

Por su parte, la capacitación expresa, consiste como se sabe, en ofrecer programas o cursos dentro o fuera de la organización para adquirir o aumentar conocimientos o habilidades específicas, con los cuales se obtiene un grado o especialización determinada.

Pero en cualquiera de los casos, se le está otorgando al personal un conocimiento, un saber, que se convierte en un activo personal que le permitirá mejorar en su desarrollo profesional y con ello eventualmente aspirar a mejores condiciones económicas.

Todo lo antes mencionado viene a mostrar a la empresa bajo un enfoque diferente, viéndose como una escuela en donde además de acudir a trabajar, se tiene la posibilidad de adquirir conocimientos, en suma de aprender y lograr una habilidad determinada convirtiéndose la persona eventualmente en un especialista en alguna labor específica.
Ante todo esto la pregunta es: ¿qué tan consiente está la empresa en general y sus directivos en particular de la labor educativa que realizan?, la idea común es que el acudir a una organización es únicamente para trabajar, y la obtención de conocimientos es solamente en la escuela.

Desde hace tiempo el concepto de manufactura ha venido quedando atrás para dar paso al de mentefactura, lo cual implica además de tener ciertos conocimientos mínimos, existe la posibilidad de poder ampliarlos, y para lograr esto último la empresa tiene un papel clave.

Y en esto es evidente las cada vez más estrechas relaciones entre escuelas ya sea técnicas o de nivel universitario, con un gran número de empresas buscando con ello elevar la preparación de su personal.
Hay que reconocer también que existen organizaciones que no les interesa capacitar a su personal, con el pretexto de que al hacerlo es posible que se vayan, y esto puede ser posible, pero en todo caso sería bueno saber la razón que empuja para irse, y ésta es seguramente porque se percibe un ambiente de trabajo en donde el trabajador o empleado siente que es usado como un instrumento por lo cual no se genera un sentido de pertenencia.

Es evidente que en los tiempos actuales, aún considerando a la empresa como un ente estrictamente económico y productivo, requiere que toda la gente que en ella labore se encuentre en un proceso de preparación permanente para lograr las innovaciones necesarias para estar en una mejor posición competitiva.

Y esto permite decir que en la medida que la empresa es socialmente responsable en su labor educativa, le podrá generar mejores ingresos.

Seguiremos platicando…

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Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.