Monterrey

La democracia no es para todos

OPINIÓN. Al final todo se reduce al tema de la educación: La democracia no es para consultar todo (para eso debemos tener y confiar en los especialistas) y sería para todos.
WIKI-LÍTICO

MIGUEL
MORENO
TRIPP
18 julio 2016 10:21 Última actualización 18 julio 2016 10:37
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

En un video de TED, lo primero que dice el conferencista es “soy inglés” seguido de una expresión de “lo siento” y el auditorio aplaude.

Su conferencia, así como muchos eventos y publicaciones más, dejan ver un aparente arrepentimiento sobre la votación acerca del Brexit, tanto así que se generó otro término: el Bregret, acrónimo de Britain y regret (arrepentimiento).

Keneth Rogoff, en un artículo publicado en el Tweeter del World Economic Forum, menciona que lo absurdo del Brexit no fue tanto el que se les consultara a los ciudadanos si querían salir o no de la Unión Europea, sino que el requisito de aprobación sobre una decisión de tanta trascendencia estaba tan bajo: la simple mayoría decidiría.

Los partidarios del Brexit sentían que tenían tan pocas posibilidades de ganar que pedían, antes de la votación, que se decidiera siempre que acudieran a las urnas una proporción de la población mayor al 70% y que aun así si hubiera una mayoría del 60% votando a favor. Ese mismo argumento fue arrebatado por los partidarios de quedarse y llegaron a juntar más de 4 millones de firmas post votación. Pero no sirvió de nada.

ES PARA PONERSE A PENSAR
El voto cuenta igual, no importa si uno paga o no sus impuestos; si uno es un maestro en paro (bueno, solo durante el ciclo escolar porque las vacaciones de dos meses que las aprovechan en no hacer nada son sagradas. Pregunta: ¿Cuántos días de vacaciones le dan a Ud.? Otra: ¿no se aburriría de estar dos meses sin hacer nada?); tampoco importa si se es un corrupto gobernador ya sea del Norte, Centro o Sur del país (se dan en todas latitudes) o si es un narco.

No importa la preparación: si uno fue disque preparado por un remedo de profesor o tiene doctorado en cohetes.

Si una persona norma su criterio por el que tan guapo está el candidato (Yo se lo oí decir a varias personas cuando Medina) o se está en trance hipnótico al haber sido iluminado por un rayito de esperanza y piensa (es un decir) que es mentira que acabaríamos como Venezuela; o bien si alguien tiene inclinaciones borreguiles y vota por quien le indica su líder supremo que le otorga una matraca como herramienta de trabajo y le calma el hambre con una torta: el voto cuenta igual.

Luego entonces, ¿de qué tanto sirve la democracia? ¿debería valer el voto más de unos sobre otros? en todo caso, ¿qué criterio o mecanismos se deberían de usar para discernir?.

Es más, ¿hasta donde debería llegar la democracia? ¿Banxico debería someter a votación los incrementos o decrementos de la tasa de referencia? ¿La CFE debería poner a consideración de la ciudadanía el calibre de los cables que utiliza? ¿Pemex la formulación de la gasolina? ¡Por supuesto que no!.

Al final todo se reduce al tema de la educación: La democracia no es para consultar todo (para eso debemos tener y confiar en los especialistas) y sería para todos, siempre que estuviera la cancha pareja y todos tuviéramos un mínimo de educación que nos permitiera decidir racional y objetivamente. Claro, eso siempre que cumplamos con nuestras obligaciones con la sociedad.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.