Monterrey

La confianza: la nueva regla del juego

Opinión. Si partimos de la convicción de no confiarse de nadie desde el inicio, será muy difícil mantener una relación ni mucho menos incrementarla.
ECOLOGÍA SOCIAL

ANTONIO TAMAYO NEYRA
​annttamayon@gmail.com
21 octubre 2016 9:16 Última actualización 21 octubre 2016 9:40
Antonio Tamayo Neyra

Antonio Tamayo Neyra

Es evidente que un elemento existente en las múltiples relaciones comerciales y de negocios es el temor a una decepción; aspecto que de alguna manera se ha venido acrecentando en los últimos tiempos, y que está marcando de alguna manera una forma de ser y de actuar.

Esto es relativamente fácil de verlo en las diversas campañas publicitarias que a través de técnicas mercadológicas le dicen a sus potenciales clientes que crean en ellos, en el producto que están ofreciendo, que son ciertas las bondades o cualidades de tal o cual artículo.

Esto significa entonces que la confianza, aunque no se mencione de
manera expresa, es el aspecto clave que buscan las empresas en la relación con sus clientes, que están diciendo la verdad en sus mensajes
publicitarios y por lo tanto son dignos de creerse.

Y de la misma manera que esto se percibe en los aspectos comerciales
y de negocios, también es percibido en las relaciones personales, las
eventuales relaciones con gente desconocida se realizan en lo mínimo,
buscando entrar solamente en contacto con amigos de los amigos, o de
quien se tienen referencias. 

Esto significa que existe una desconfianza generalizada; no se cree en
el gobierno, en las empresas, o bien en determinados grupos sociales; y
se vive en una constante alerta ante el temor de ser robados, timados o
engañados; siendo está situación ya tan constante que se considera ya
como algo normal, sin embargo esto está lejos de lo que es la verdadera cohesión social.

Es cierto que siempre ha existido y seguramente seguirá en el futuro la
desconfianza presentándose en todas las relaciones humanas, ya sean estas sociales, de negocios o en el plano financiero, es más, podría inclusive atreverme a decir que es sana, en la medida de que es una forma de estar alertas y preparados ante quien eventualmente
pretenda aprovecharse de las buenas intenciones en una probable
relación entre dos personas o empresas.

Pero es aquí precisamente donde está el punto clave, el que en el momento de iniciar alguna relación o intercambio comercial, se comience de la desconfianza y no al revés; si partimos de la convicción de no confiarse de nadie desde el inicio, será muy difícil mantener una relación ni mucho menos incrementarla.

Es pues necesario hacer algo para revertir dicha situación, y esto puede
ser el fomentar la confianza en todos los aspectos de las relaciones, ya sean sociales y de negocios. Hay que tomar en cuenta que toda relación parte en función de las expectativas creadas, las cuales nacen de los antecedentes del probable interlocutor; ahora bien: ¿De dónde o de quién proviene la información de dichos antecedentes?

Vale la pena evaluar qué se dijo y quién lo dijo.

Es cierto que la confianza no se gana de manera instantánea, es algo
que se va generando y se va construyendo paulatinamente, pero es
importante el considerarla como el punto de partida; en otras palabras
considerar ver el “vaso medio lleno y no medio vacío”. De lo contrario,
si bien vivimos en sociedad, seremos seres aislados que conviviremos
social y económicamente, pero no como seres humanos, que es a fin de
cuentas lo que somos realmente.

Seguiremos platicando …

Blog: http://atamayon.blogspot.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.