Monterrey

La caja negra

Opinión. No se vale que paguemos impuestos para que se los repartan unos cuantos, esgrimiendo banderas de defensores de derechos políticos.
WIKI-LÍTICO

MIGUEL MORENO TRIPP
​morenotrip@gmail.com.mx
16 enero 2017 11:42 Última actualización 16 enero 2017 11:42
Miguel Moreno Tripp

Miguel Moreno Tripp

Dícese de una caja negra que es “... es un dispositivo, sistema u objeto
que puede ser visto en términos de sus entradas y salidas.... sin ningún
conocimiento de su funcionamiento interno. Su implementación es
“opaca” (negra). Casi cualquier cosa podría ser referido como una caja
negra: un transistor, un algoritmo, o el cerebro humano” ...o los partidos
políticos.

En efecto, son cajas negras porque no sabemos en qué se les van las carretadas de dinero que les tocan. Claro, esos recursos les tocan por ley y para pasar a la ventanilla correspondiente del INE a recogerlos, son muy respetuosos de las leyes. Pequeño detalle: ellos hicieron las leyes o lo que es lo mismo “el que parte y reparte se queda con la mejor parte”.

Por un lado, a todos nos va a tocar hacerle frente a la falta de recursos
que implica el que haya “fallecido” la gallina de los huevos de oro, en los
términos en que lo puso el Presidente Peña Nieto ¿Por qué los partidos
políticos no ponen de su parte? Cínicamente pretenden desligarse de la
responsabilidad del gasolinazo pero ellos, a través de sus representantes en las cámaras, aprobaron tanto las leyes de la Reforma Energética como los presupuestos de ingresos y de egresos. Nadie defiende al Ejecutivo, pero que no se haga el Legislativo como que la virgen le habla.

Sabemos cuánto les toca - hay que poner cara de circunspecto para
agregar que “es por ley”- pero no sabemos en qué se les va. O casi.

Desafortunadamente ya sabemos por la noticia reportada -a la que no se la ha dado más eco-, que un blogger profesional (si esa es la descripción correcta) en España propagó e instigó a que se llevaran a cabo los saqueos, (a confesión de parte, relevo de pruebas): pagado por “un partido político” mexicano.

Además, López Obrador como parte de su campaña permanente,
prometió y por lo visto cumplió, su anunciada rebelión de sus animalitos
de su granja (como que se siente a gusto entre animalitos por que como
olvidar que presentó a otros animalitos como pruebas aportadas en una
de las veces que clamó fraude electoral).

Solo se pide que se evidencie que partido político fue el que pago. Y
que hagan frente a las consecuencias de sus actos. Porque no se vale que paguemos impuestos para que se los repartan unos cuantos, esgrimiendo banderas de defensores de derechos políticos (¿Ud. se las compra? Yo no) lleven agua a su molino creando zozobra, dañando el patrimonio estatal, instigando al robo (las cadenas de autoservicio aguantarán uno o dos saqueos pero luego subirán los precios) y por si fuera poco, poniéndonos en evidencia ante el mundo. El mismísimo mundo toma nota y los inversionistas le ponen precio vía el riesgo país.

Acostumbrados a que en el ExDF a sus huestes, perdón, al pueblo, hagan los desmanes que hagan los cuidan y hasta sacan más dinero por una ridiculez de compensación por “capitalidad” o algo por el estilo, así como en otros estados (la CNTE no podría faltar) me parece adecuado que aquí y otros estados, se detenga a quien cometa un delito (aún y cuando falten muchos por aplicárseles la ley).

Hace falta que se transparenten los recursos a los partidos. Si quieren
seguir viviendo –en mi pueblo usan otra palabra- de los recursos públicos, lo mínimo que pueden hacer es transparentar su uso: el famosísimo accountbility, señores.

* El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su
Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.