Monterrey

J.W. Marriott: La Empresa Familiar y la demanda de su nieto

OPINIÓN. Siendo una empresa familiar, muchos creyeron que John sucedería a su padre. Sin embargo, en 2012, Bill eligió como CEO a un ejecutivo no familiar que llevaba 16 años laborando en la compañía: Arne Sorenson.
EMPRESAS FAMILIARES
Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez
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15 noviembre 2017 8:44 Última actualización 15 noviembre 2017 8:44
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Fue en 1927 cuando John Willard Marriott—el hijo de un granjero que desde los 13 años transportaba y vendía ganado—y su esposa, Alice Sheets, desembarcaron en Washington D.C. con el sueño de emprender un negocio y asentarse.

La joven pareja mormona abriría una pequeña taberna y vendería cerveza de raíz. Gracias a su arduo trabajo, para 1932 contarían con una cadena de restaurantes “Hot Shoppes” y en los 50’s inaugurarían su primer hotel: el Twin Bridges Marriott Motor.

John Willard (J.W.) era un trabajador incansable; muy exigente cuando se trataba del negocio y un verdadero amigo con sus empleados. Alice, por su lado, cuidaba las finanzas. Comenzó contabilizando los ingresos de la taberna; y luego, cuando el negocio creció, logró encontrar un balance entre el trabajo y su rol de madre de dos hijos: Bill y Richard.

Bill (hijo) recuerda que en 1956 pidió a su padre la oportunidad de trabajar con él. “Mi padre me dijo: ‘Bueno, el hotel no va bien’. Le dije: ‘¿Por qué no me dejas dirigirlo?’. Él comentó: ‘No sabes nada de hoteles’. Yo respondí: ‘Tampoco ninguno de los que están aquí’. Así que me dejó hacerlo, tomé el primer hotel y lo cambiamos todo”.

Bill transformaría el negocio de la familia en un emporio global de hoteles de lujo—hoy cuenta con 4,000 establecimientos y 30 marcas diferentes en más de 122 países. Claro, este patrimonio no sólo llevó a la familia Marriott a ocupar el lugar 42 de la lista de Forbes… Sino también, a los tribunales.

Y es que, hace unas semanas, John Marriott III (56 años)—nieto del fundador e hijo de Bill, presentó una demanda contra su padre (85 años) en el Tribunal Superior de Washington D.C.

¿El argumento? Que su padre y su tío Richard (78 años)—quienes controlan el fideicomiso familiar de 3 billones de dólares—han violado sus deberes fiduciarios al negarle el acceso a su participación; y que con ello, lo están llevando a la ruina financiera. El fideicomiso fue creado por J.W. y Alice, y en él existen ciertos fondos para los nietos.

Según John, su padre lo aisló de su participación fiduciaria y le obligó a abandonar el negocio familiar después de que éste se divorciara en 2015—yendo así en contra de los valores familiares (mormones). Todo ello le supuso la pérdida de millones de dólares anuales y la ruptura de su relación con sus hermanos y madre.

John colaboró en el negocio de la familia desde los 15 años, comenzó como lavaplatos en uno de los hoteles y llegó a convertirse, pese a su adicción al alcohol y a las drogas, en vicepresidente ejecutivo de ventas y marketing. De hecho, en la propia demanda se lee que John ha luchado contra estas adicciones, estando controladas y no afectando su desempeño laboral. Incluso, se menciona que Bill estaba al tanto de ellas y que las toleraba porque no amenazaban la reputación de la familia.

Siendo una empresa familiar, muchos creyeron que John sucedería a su padre. Sin embargo, en 2012, Bill eligió como CEO a un ejecutivo no familiar que llevaba 16 años laborando en la compañía: Arne Sorenson.

En 2016, Sorenson convirtió a Marriott en la cadena de hoteles más grande del mundo.

Hoy, a 90 años de su fundación, nadie duda de que Marriott es una empresa familiar con una estructura de gobierno y gestión robusta…

Y la familia empresaria, ¿qué tan sólida es?

La autora es Socia de Trevinyo-Rodriguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Minero, Petrolero y de Retail.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.