Italia, fuente de incertidumbre
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Italia, fuente de incertidumbre

COMPARTIR

···

Italia, fuente de incertidumbre

El problema radica en que dentro de la zona del euro cada país maneja su política fiscal, pero se supone deben de mantenerse dentro de los criterios de convergencia.

Opinión MTY Entorno Macro-económico Gabriela Siller Pagaza
11/10/2018
Al registrarte estás aceptando el aviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.
Placeholder block
Gabriela Siller Pagaza.Fuente: Cortesía

Italia se ha convertido en una potencial fuente riesgo para la estabilidad política y económica de la Eurozona. La aversión al riesgo surgió luego del que el gobierno en turno de ese país anunciara que tiene una meta para el déficit fiscal de 2.4 por ciento sobre el PIB para 2019, lo cual está por arriba del 0.9 por ciento planeado por la administración anterior. Cabe recordar que a finales de 2009 Italia tenía un déficit presupuestario que representaba 5.2 por ciento del PIB y aunque lo redujeron a 2.3 por ciento del PIB en 2017, el hecho de que se mantenga con déficit ha llevado a la deuda como razón del PIB de 112 por ciento en 2009 a 131 por ciento en 2017.

El problema radica en que dentro de la zona del euro cada país maneja su política fiscal, pero se supone deben de mantenerse dentro de los criterios de convergencia. Italia cumple con el criterio del déficit menor al tres por ciento del PIB, pero la deuda se ubica muy por encima del 60 por ciento permitido y es el segundo país más endeudado de la eurozona, sólo por debajo de Grecia que tiene una proporción de deuda a PIB de 182 por ciento. Además, si el gobierno de Italia tiene planeado elevar el déficit fiscal, implica que la deuda seguirá creciendo y con esto se alejará más del criterio de convergencia.

El gobierno italiano argumenta que su economía está sufriendo por las medidas de austeridad impuestas para bajar el déficit. El desempleo total se ubica en 11.3 por ciento, todavía muy por arriba de la tasa de seis por ciento observada antes de la crisis. Al interior la tasa de desempleo de los jóvenes de 15 a 25 años es la más alta al ubicarse en 34.7 por ciento, también por arriba de la tasa de 21.6 por ciento de la Eurozona. Parte del objetivo del mayor déficit es para permitir una menor edad de retiro y para abrir posiciones de trabajo para los jóvenes. Aunque en el corto plazo un mayor gasto público se traduciría en un crecimiento económico mayor y menor desempleo, en el largo plazo el crecimiento de la deuda implicará un lastre que deberá ser absorbido por los contribuyentes.

Así, el nerviosismo por la situación de Italia radica en 1) cómo el déficit afectará la economía de ese país en el largo plazo y 2) la falta de voluntad política para cumplir con los criterios de convergencia de la eurozona que aún está bajo el escrutinio internacional debido a la crisis de los altos déficit fiscales, en donde Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España tenían deudas altísimas que provocaron que se especulara que el euro como zona común se acabaría.

Es importante mencionar que un alto endeudamiento en una economía se refleja en subidas en la inflación, alzas en tasa de interés y depreciaciones de la moneda, que en este caso es común para los países donde circula el euro. De hecho, la situación ya se ve reflejada en el costo de financiamiento, pues la tasa de rendimiento de los bonos italianos a 10 años ha subido en 71 puntos base en menos de dos semanas, alcanzado un nivel de 3.57 por ciento. Por su parte, el euro se ha depreciado 2.11 por ciento, cotizando cerca de 1.1490 dólares por euro y podría seguir perdiendo terreno frente al dólar en las siguientes semanas, si la especulación contra Italia continúa.

Los riesgos van más allá de Italia, pues el proyecto de la moneda común en la Eurozona y de la integración regional, con la Unión Europea, se ve amenazada si la deuda italiana sigue creciendo y el país llega a requerir de un rescate al estilo griego. Por más que la Unión Europea se ha convertido en un sinónimo de estabilidad política, reduciendo el riesgo de conflictos militares en la región, siempre existe la posibilidad de que los países busquen separarse, sobre todo cuando las malas decisiones de uno, en este caso Italia, deban ser pagadas por quienes sí han asumido la responsabilidad fiscal.

A esto se suma el ambiente político de Italia, pues al inicio de la semana Luigi Di Maio, viceprimer ministro de italiano, amenazó a la Comisión Europea, al decir que su plan fiscal servirá de base para que su visión anti-austeridad se extienda por todos los países de la región.

La autora es economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.

Opine usted: gsiller@bancobase.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.