Monterrey

Inversiones en lo que viene del siglo XXI

OPINIÓN. Es necesario repensar si se debe seguir esperando el auge de las energías renovables. Pues, mientras el motor económico del mundo siga siendo Estados Unidos, se debe mantener el estado de alerta.
OPINIÓN ACADÉMICA

TECNOLÓGICO
DE MONTERREY

HOMERO ZAMBRANO
04 abril 2016 11:17 Última actualización 04 abril 2016 11:31
Homero Zambrano

Homero Zambrano

¿Se podrán ver en las próximas décadas rendimientos financieros como los que se vieron en promedio en años pasados? El rendimiento medio en los mercados de capitales de Estados Unidos de 1952 al 2000, representado por el índice S&P 500 fue de, aproximadamente, 8.6%, y en los años recientes se han visto cifras algo más alentadoras en ese referente, como 11.4% en el 2014, 29.6% en el 2013, 13.4% el año anterior, etc., para un promedio anual de 12.4% en los siete años post-crisis sub-prime que vieron medidas monetarias de excepción –2015 es otro asunto, ya con Janet L. Yellen cumpliendo sus amenazas de subir las tasas de interés (empezando el fin del Quantitative Easing, o QE).
Por una parte, este “QE “ fue una de las causas de la fiestecita bursátil; por otra, no parece haber un crecimiento significativo de la mediana de la razón precio/utilidad (P/E) en ese mercado. Me pregunto: ¿Cuál es el sustento de la fiesta? Es como si un paciente coronario (la economía de EU) que recién sobrevivió de un infarto (lo que pasó en el 2008), y que está siendo cautelosamente dado de alta (alza de tasas, que sí, que no, que se regresan), estuviera ya en el antro a todo lo que da, como quinceañero. El artículo “Is U.S. Economic Growth a Thing of the Past?” de Christopher Matthews publicado por la revista Time en 2012, reseña que diversos factores, entre ellos el envejecimiento de la población, la desigualdad de ingreso, y la aparente banalidad de los avances tecnológicos de este siglo (más bien enfocados a entretenimiento), pueden ser la razón de que Estados Unidos crezca a menos de la décima parte de lo que lo había hecho en los “buenos tiempos”.

Agrego un ejemplo de la exigüidad de innovación, en medio del uso ad nauseam de ese término junto con el de transformación, mientras que el mundo parece padecer una entropía (ok, es transformación también, ni duda cabe): el primer vuelo de los hermanos Wright fue en 1903. 50 años después ya teníamos vuelos comerciales en jet; poco después llegamos a la Luna; casi otros 50 años después, con mucha mayor tecnología, llegamos a… ¿Menos desigualdad? ¿Menos delincuencia? ¿Menos guerras? Seguimos esperando (sentados) los beneficios públicos de las nanotecnologías y demás maravillas del nuevo siglo, aparte de Facebook.

Si bien hay señales positivas en EU, como la producción récord de automóviles (17.4m en el 2015), y que el desempleo promedio en el 2015 (5.3%) estuvo debajo del promedio de 1952 a 2000 que fue de 5.7%, hay que tomar en cuenta la posibilidad de que estos efectos sean en parte resultado del QE, y que las tasas van a subir. ¿Cuánto? Históricamente la tasa del T-bill, sea de un mes o tres, ha sido superior a la inflación. Saque usted sus cuentas (y aguántese como macho si tiene ya inversiones en instrumentos de deuda). También la gasolina en sus precios actuales contribuye a la “happy hour” de Estados Unidos.

El precio va a subir; sin olvidar que, por más yacimientos que se encuentren, el oro negro sigue siendo un recurso no renovable. Las reservas actuales, grosso modo, llegan a poco más de 50 años según BP y los precios van a subir mucho antes de eso. Buena parte de los lectores no verán el fin del petróleo, pero sus hijos sí. Es necesario repensar si se debe seguir esperando el auge de las energías renovables. Pues, mientras el motor económico del mundo siga siendo Estados Unidos, se debe mantener el estado de alerta. Hay elementos para sospechar que el país norteamericano ya no tiene el mismo bienestar económico de antes, y podría ser causa de sorpresas negativas.

El caso de México es algo más emocionante, valga el eufemismo. Los resultados del Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) son malos; no hay otra forma de ponerlo, siendo que en promedio los cinco últimos años los cetes lo superaron. Una explicación del mal desempeño podría ser, precisamente, la anómala oferta de dinero al norte del Río Bravo.
No obstante, aquí la razón precio / utilidad ha crecido en forma estadísticamente significativa, a la razón de 6.3% anual. Es decir, si se cree que a tiempos malos siguen tiempos buenos, se puede encontrar con que siguen tiempos peores. Es tiempo de replantear los conceptos clásicos de Finanzas y buscar oportunidades excepcionales, sólo para lograr lo que se solía considerar común.

* El autor es profesor del departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Campus Monterrey. Su correo electrónico es hzambranom@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.