Inseguridad y Fake-News dañan la reputación de NL y Tamaulipas
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Inseguridad y Fake-News dañan la reputación de NL y Tamaulipas

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Inseguridad y Fake-News dañan la reputación de NL y Tamaulipas

El tema es difícil porque lo que los medios denuncian como asaltos crea desconfianza en la comunidad y como consecuencia en este caso se restringe el transito carretero, los viajes y el turismo.

Opinión MTY desde texas Javier amieva
01/10/2018
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Javier AmievaFuente: Cortesía

A finales del siglo XIX, por razones que nunca se aclararon, un acorzado estadunidense, el USS Maine que se encontraba anclado en el puerto de La Habana, Cuba en operaciones de vigilancia de los intereses de Norteamérica durante la revolución que libraba Cuba contra España, se hundió en el muelle mismo.

La noticia era importante y como en ese entonces los diarios crecían a razón de la venta del papel, el sensacionalismo combinado con la falta de información oportuna y la credibilidad que otorga la ignorancia, eran gasolina y estopa. Los editores de periódicos en ese país, especialmente William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer, comenzaron una campaña agresiva para impulsar la intervención de los Estados Unidos (EU) en el conflicto y continuaron sensacionalizando el evento, un enfoque que llegaría a conocerse como periodismo amarillo diseñado para aumentar las ventas de periódicos. Hearst, cuya cadena periodística creció a toda América, fomentaría el amarillismo que ignito mechas para otras intervenciones fuera de Cuba, muchas muertes se podrían haber evitado.

En la era de Internet, los diarios impresos no especializados que viven del sensacionalismo popular para venta de publicidad consumista o poco serios utilizan redes sociales y mezclan la realidad con la ficción para “realzar” y dar credibilidad a temas de interés del público, sin embargo esos sensacionalismos pueden ser perjudiciales. Recordará el lector el ejemplo clásico de que aunque todo mundo tenemos derecho a la libre expresión, la exageración y el abuso de las palabras pueden hacer mucho daño. Gritar la palabra “fuego” puede causar pánico o no y no hay ley que lo prohíba. El hecho de gritar “fuego” en una sala de teatro aglomerada, es criminal por la reacción que se puede provocar. Ejemplo que trasladare a una situación reciente.

Hace unos días, dos diarios serios, El Reforma y El Norte, reputables en su comunidad y ámbitos asociados; publicaron una noticia donde se daba a conocer que en una área urbana de Nuevo Laredo, Tamaulipas se estaban cometiendo asaltos armados a viajantes “regios”; indicando el diario El Norte que en la carretera se pedían cuotas de 350 a 500 dólares por vehículo; y en una de las publicaciones se comentaba que el presidente municipal de Nuevo Laredo había declarado explícitamente que se tenía el nombre de la o las víctimas y que ya se estaba investigando y llevando a cabo acciones.

El tema es difícil porque lo que los medios denuncian como asaltos crea desconfianza en la comunidad y como consecuencia en este caso se restringe el transito carretero, los viajes, el turismo y no solo Nuevo Laredo saldrá mal parado, sino que como me entere en forma directa de turistas, que irían a Nuevo León unos y a Cancún otros, cancelaron sus viajes por razones obvias; y no les culpo.

El resultado también puede ser que el Departamento de Estado de EU, a través de sus consulados dictamine que el grado de peligrosidad de viajar a ciertos destinos y carreteras es alto y se invite oficialmente a los millones de turistas que visitan México a abstenerse del viaje “de no ser estrictamente necesario”.

Por el daño al turismo y a la población que puede producir este tipo de delitos, de resultar algo pertinaz que no aislado, como lo indicaba al diario utilizando un “aviso de peligro” para “regios” derivado de un posible, que si es posible, hecho aislado, es como gritar “Fuego” en un teatro.

Pero más allá de la posibilidad que señalo, los diarios indican que el Alcalde neolaredense ha hecho declaraciones sobre el caso específico, pero al final todo resulto amarillismo en el mejor de los casos o mentira si nos vamos a los hechos.

Primero, indica el portavoz de la presidencia municipal de Nuevo Laredo, que no existe denuncia alguna relacionada a estos casos. Segundo declara la presidencia de Nuevo Laredo no haber hecho la declaración que se le imputa y en su caso, a quien concierne el área de seguridad es “Coordinación Tamaulipas” y finalmente, y sin embargo los patrullajes de ejército y estatales se reforzaron como medida precautoria.

Entonces, estimado lector ¿fue amarillismo o mentira? Lo que haya sido no importa, el hecho claro es que en estas situaciones, ciertas o no, las banderas amarillas y rojas se prenden no solo para los habitantes de la región, sino que se extienden para el turismo y los protocolos de “no visites México”, dañando a todos.

Habrá casos ciertos, no lo dudo, pero con ellos tenemos bastante ¿No lo cree usted así estimado lector?

El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-Estados Unidos.

Opine usted:javier.amieva@hispanicinternational.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.