Monterrey

Innovación

OPINIÓN.  Este elemento ha sido fundamental para que en el siglo XXI las diferentes industrias y servicios que constituyen la economía de Nuevo León y de las diferentes entidades que conforman nuestro país.
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LIBRE

SERGIO
LÓPEZ RAMOS
09 febrero 2016 9:17 Última actualización 09 febrero 2016 9:26
Sergio López Ramos

Sergio López Ramos

Desde hace más de veinticinco años, México y Nuevo León se han integrado al mundo bajo la visión del consenso de Washington, lo que le ha permitido a nuestro estado y a nuestro país insertarse en el proceso de globalización que nos conecta con prácticamente, todo el mundo gracias a la tecnología y los intercambios comerciales.

Posiblemente una de las características más importantes de este proceso es la innovación, es decir, incorporar nuevas ideas a los métodos, productos o servicios.

Este elemento ha sido fundamental para que en el siglo XXI las diferentes industrias y servicios que constituyen la economía de Nuevo León y de las diferentes entidades que conforman nuestro país, hayan tenido éxito en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Además, mediante la firma de otros nueve tratados comerciales y de acuerdos para la promoción y protección de las inversiones, nuestro país representa una puerta de entrada a un mercado potencial de mil millones de personas, lo que representa un 60 por ciento del PIB mundial.

La innovación en las instituciones educativas del estado como la Universidad Autónoma de Nuevo León y el Tecnológico de Monterrey se consolidan año con año como referente en América Latina por su calidad y la mejora continua en sus sistemas que permiten satisfacer las demandas laborales de un mundo cada vez más globalizado.

Sin embargo, estos logros no son suficientes para satisfacer las demandas de la sociedad por generar gobiernos innovadores, transparentes, eficientes y que generen oportunidades de desarrollo para sus comunidades. La victoria de Jaime Rodríguez el año pasado es producto de la desesperación y hartazgo de la gente para encontrar soluciones diferentes a los problemas de siempre, pero, ¿una persona puede cambiar e innovar el sistema?

En el año 2011, cuando integrantes del cártel de los Zetas atentaron contra el casino Royale, la sociedad civil generó una red de voluntarios utilizando la red social Twitter para ayudar a los ciudadanos de Monterrey y su área metropolitana que permitió realizar desde reportes de personas desaparecidas hasta brindar asesoría legal. Esta red fue el catalizador para la formación del “Centro de Integración Ciudadana” que hoy en día, recibe reportes ciudadanos sobre vialidad, seguridad, servicios públicos y emergencias que son validados y canalizados a las autoridades dándole un seguimiento puntual a cada uno de estos.

Es indispensable que los políticos y administradores públicos de Nuevo León tengan la audacia de diseñar soluciones originales e innovadoras a la problemática local y regional, en un contexto de mayor integración regional y cooperación internacional. Si queremos dotar de mayor seguridad a los habitantes del Estado, es necesario adoptar medidas que no solamente sean visibles para la ciudadanía sino efectivas. Si la sociedad civil ha generado proyectos innovadores que permiten hacer más eficiente al gobierno, ¿por qué el Gobierno del Estado no puede ir más allá de pintar taxis de colores?

Monterrey y Nuevo León son producto del trabajo de mujeres y hombres con visión que crearon industrias e instituciones educativas que marcaron un hito en la historia de México. Hoy, nuestro estado enfrenta grandes retos que nos permiten la oportunidad de diseñar políticas públicas innovadoras para nuestro estado. Ojalá que el gobierno “independiente” de Nuevo León marque un hito en la historia por su innovación gubernamental.

* El autor es politólogo por el Tecnológico de Monterrey; consultor político de la firma internacional Global Nexus y cursa sus estudios de posgrado en la Universidad de Wisconsin.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.