Monterrey

Impacto de la ifrs 16 en las empresas mexicanas

OPINIÓN. La norma mexicana de arrendamiento también será modificada en breve para homologarla con la norma internacional, encontrándose actualmente la “NIF D-5” en su fase de auscultación, por lo que el cambio para las empresas privadas es inminente.
CAPITALIZANDO EXPERIENCAS
Viviana Lambreton Torres
presidente@icpnl.org.mx
04 julio 2017 9:47 Última actualización 04 julio 2017 9:47
Viviana Lambreton Torres

Viviana Lambreton Torres, Profesora Asociada de la Universidad de Monterrey y Vicepresidente de Actividades Académicas del ICPNL.

En enero de 2016 el IASB (International Accounting Standards Board) emitió una nueva norma internacional de arrendamiento “IFRS 16” que sustituirá a la norma actual “IAS 17” a partir del 2019.

La IAS 17 Leases permite a las empresas clasificar sus contratos de arrendamiento como financieros y capitalizarse o como operativos y dejarse “fuera de balance”.

La nueva norma establece un modelo único de arrendamiento en el cuál la clasificación de los arrendamientos como operativos deja de estar permitida, excepto para aquellos contratos con plazos menores a un año sin plan de renovación o cuyo activo subyacente sea de bajo valor ( <5000 dólares).

Es de todos conocido que en Nuevo León ha crecido mucho el sector inmobiliario, donde es frecuente negociar contratos de renta a largo plazo. Estas empresas deberán evaluar el impacto de este cambio.

La norma mexicana de arrendamiento también será modificada en breve para homologarla con la norma internacional, encontrándose actualmente la “NIF D-5” en su fase de auscultación, por lo que el cambio para las empresas privadas es inminente.

Tomando en consideración que las empresas mexicanas tenían montos al 2015 de cerca de 7.9 billones de dólares en contratos de arrendamiento y que aproximadamente un 45% de ellos se encuentran fuera de balance, para algunas empresas, el capitalizar los compromisos de arrendamiento podrá modificar en forma importante las cifras de sus estados financieros.

Lo anterior alterara, en consecuencia, métricas financieras clave como son el nivel de apalancamiento, el ROA y ROE, entre otras, pudiendo ocasionar, por ejemplo, el incumplimiento por parte de la empresa de convenios de deuda con acreedores, afectando la toma de decisiones de los usuarios de la información financiera.

Además, la aplicación de la norma requerirá que se dé seguimiento por separado a cada uno de los contratos de arrendamiento, debiéndose efectuar valuaciones iniciales y posteriores tanto del derecho de uso como del pasivo que requerirán de la aplicación del juicio profesional del preparador.

Este importante cambio en la normatividad contable genera sin duda muchos desafíos, por lo que los administradores deberán valuar el panorama actual de los contratos de arrendamiento de sus organizaciones, requiriendo de la coordinación de distintas áreas determinando los montos y tipos de arrendamiento, la disponibilidad de información de los mismos, evaluar si la infraestructura de sistemas de información que poseen puede respaldar el cumplimiento, entre otros muchas variables que deberán considerarse.

Todo esto ocasionará costos de capacitación y dificultad en la transición, debiendo informar oportunamente a los accionistas de las implicaciones que conlleva la aplicación de esta norma. Para que la implementación sea exitosa, deberán establecer y coordinar desde ahora un plan de acción.

El cambio en la norma de arrendamientos afectará sustancialmente la contabilidad para el arrendatario, ya que lo obliga a reconocer en el balance general, para todos los contratos de arrendamiento, tanto el derecho de uso del activo como la obligación de efectuar una serie de pagos futuros. Este cambio en la normatividad tiene aplicación retrospectiva al requerir a las empresas el capitalizar sus contratos de arrendamiento actualmente clasificados como operativos.

El objetivo que persigue el IASB con la emisión de esta norma, es incrementar la transparencia de la información que emiten las empresas al reflejar su verdadera situación financiera, haciendo comparables a una empresa que adquiere sus activos fijos con otra que los arrienda.

La autora es Profesora Asociada de la Universidad de Monterrey y Vicepresidente de Actividades Académicas del ICPNL.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.