Historia de la moneda: desde semillas hasta moneda electrónica
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Historia de la moneda: desde semillas hasta moneda electrónica

COMPARTIR

···
Monterrey

Historia de la moneda: desde semillas hasta moneda electrónica

OPINIÓN. La evolución de la transacción económica sigue su rumbo y ejemplo de esto es la aparición del bitcoin, el dinero electrónico y el deseo de bancos centrales como el de Japón, de introducir una moneda digital lista para el 2020.

OPINIÓN ACADÉMICA TECNOLÓGICO DE MONTERREYAlicia Fernanda Galindo Manrique
02/10/2017
Al registrarte estás aceptando el aviso de privacidad y protección de datos. Puedes desuscribirte en cualquier momento.

El uso de la tecnología en el siglo XXI ha tenido un auge sin precedentes y las transacciones económicas no se han quedado atrás, especialmente la moneda que es utilizada como unidad de cambio por su valor legal intrínseco. En las últimas décadas el dinero ha experimentado cambios contundentes, desde su constitución hasta los medios y canales de su intercambio. Antes de llegar a los últimos avances sobre su evolución e impacto en los mercados, es necesario conocer su historia.

La historia de la moneda data desde el trueque en donde el uso de semillas y animales, se utilizaban para el intercambio de productos. La divisibilidad y la doble coincidencia de necesidades en donde las dos partes involucradas tuvieran la misma urgencia de intercambiar productos, marcaron la pauta para que la civilización buscara otra forma de intercambio.

Por otro lado, los metales fueron la segunda generación en su uso como moneda, ya que resolvían el problema de la divisibilidad. Al poderse separar en pequeños pedazos, eran fáciles de distinguir y tenían belleza propia. Otra de sus características era la resistencia y poseían un valor propio por ser escasos. Ésta escases, sobre todo del oro y plata, produjo otra pauta para su evolución.

La tercera generación corresponde al dinero en forma de monedas y billetes que conocemos hoy en día. El elemento interesante es que la representación física del mismo es afectada por factores macroeconómicos como tipos de cambio, tasas de interés, inflación, etc.

Sin embargo, la evolución de la transacción económica sigue su rumbo y ejemplo de esto es la aparición del bitcoin, el dinero electrónico y el deseo de bancos centrales como el de Japón, de introducir una moneda digital lista para el 2020.

El bitcoin desde su lanzamiento en el 2009, ha atraído la atención de mercados, que han evaluado los riesgos de cómo regularla. Las características del bitcoin se pueden resumir en las siguientes: su accesibilidad está limitada a la conexión en internet, su valor está determinado por la oferta y demanda, el identificador de los clientes es anónimo, su producción está matemáticamente generada a través del “peer network”, los responsables de su elaboración es una comunidad de desarrolladores llamados “mineros” y por último, no existe ninguna regulación sobre su uso y siguen en exploración. Sin duda es un instrumento altamente riesgoso.

A diferencia del bitcoin, el “e-money”, cuenta con accesibilidad a través de dispositivos electrónicos como teléfonos móviles, su valor es igual a la cantidad de la moneda intercambiada de forma electrónica. Se basan en estándares que solicitan identificación de los clientes, los cuales permiten medidas simplificadas para reducir el riesgo sobre productos financieros.

Su producción es emitida digitalmente contra recibo sobre el valor de la moneda manejada por la autoridad central. Se regula por los bancos centrales de cada país. Sin duda, es menos riesgosa.

El tema relevante quizá es la noticia de los bancos japoneses y su plan de introducir una moneda digital para el 2020 lista para las olimpiadas de Tokyo, como respuesta al trato realizado por Alibaba en China, el cual recientemente lanzó su aplicación móvil y pago electrónico en el país.

Esta moneda electrónica se llamará “J Coin”, que de acuerdo al consorcio de bancos japoneses ganó el apoyo del banco central para establecer regulaciones financieras sobre ésta moneda, que servirá para pagar bienes y transferir dinero a través de los “smartphones”.

Entre las características de esta moneda es que será convertible en yenes, se operará a través de aplicaciones en celulares, y utilizará códigos QR y, dado que los bancos no cobraran cuotas de transacción, esto permitirá seguir y estudiar los patrones de consumo de clientes potenciales.

Otro factor relevante del J Coin es eliminar la dependencia sobre efectivo en Japón, la cual, de acuerdo al Financial Times, asciende a 70 por ciento de todas las transacciones. Esta dependencia es más alta en comparación con un 30 por ciento de países desarrollados.

Sin duda, habrá que darle seguimiento al desarrollo del J Coin y su efecto en el mercado financiero. Probablemente podría ser una medida para evitar la informalidad, a lo que deja en el aire la pregunta: ¿Podría resolver una moneda electrónica la dependencia de efectivo y la informalidad para México? Interesante el tema del cual surgen implicaciones que vale la pena reflexionar.

La autora es profesora del Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Campus Monterrey. Su correo electrónico es alicia.galindo@itesm.mx

,
Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.