¿Hay márgenes para reducir el Gasto del Sector Público Federal?
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¿Hay márgenes para reducir el Gasto del Sector Público Federal?

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¿Hay márgenes para reducir el Gasto del Sector Público Federal?

En tan solo 18 años, se ha multiplicado cinco veces, cuando la inflación, por ejemplo, solo ha crecido poco más del 100 por ciento.

Opinión MTY COMENTARIO ECONÓMICO Marco A. Pérez Valtier
11/07/2018
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Marco Pérez ValtierFuente: Félix Vásquez

Dentro de las promesas de campaña, en materia de finanzas públicas, que externó el candidato triunfador de las recientes elecciones, Andrés Manuel López Obrador, además del combate a la corrupción, se incluyen medidas de austeridad en el ejercicio del gasto público, como reducir los sueldos de los altos funcionarios y los gastos corrientes superfluos, tendientes a liberar recursos presupuestales que le permitan cumplir con otras promesas de campaña que implican incrementar partidas presupuestales, como incrementar la pensión a adultos mayores, y capacitar a los jóvenes que ni estudian ni trabajan, los denominados “Ninis”.

Por otro lado, integrantes del equipo económico de Andrés Manuel, han declarado que el cumplimiento de las promesas de campaña que impliquen mayores erogaciones, estarían condicionadas a la liberación de recursos presupuestales, toda vez que también se prometió no incrementar el déficit público ni la deuda como proporción del PIB.

De tal suerte, la “liberación” de recursos presupuestales que de viabilidad al mayor gasto asociado al cumplimiento algunas promesas de campaña, necesariamente tiene que venir de economías (reducciones) en el gasto público actual, de aquí la relevancia de analizar la estructura y la composición del actual gasto, así como su dinámica reciente, para evaluar las posibles áreas de oportunidad para liberar recursos presupuestales.

Si bien es cierto que existen partidas presupuestales que por su naturaleza son difíciles de reducir, o de plano irreductibles, como las Participaciones a Estados y Municipios, cuyo monto está determinado por la Ley de Coordinación Fiscal, así como los intereses de la deuda pública, los cuales son difíciles de reducir discrecionalmente, y que en general estas partidas de gasto se conocen como el Gasto No Programable, también es cierto que estas partidas no llegan al 20 por ciento del gasto neto total, por lo que hay mucha tela de donde cortar.

Un punto importante que se debe señalar, es que el nivel del gasto público federal, en lo que va del milenio, ha aumentado de manera extraordinaria, muy por arriba de cualquier otro indicador económico, lo cual permite plantear opciones de reducción perfectamente viables, que permitan liberar recursos presupuestales para reasignaciones, e incluso, reducciones del gasto neto total, veamos.

En el año 2000, cuando Vicente Fox asume la presidencia de la república, el gasto neto total del sector público federal, aprobado por el Congreso, fue de solo $1.2 billones de pesos (millones de millones de pesos), mientras que el aprobado para este año, es de $5.3 billones, aunque debido a ajustes contables y metodológicos, el gasto comparable debe rondar los $6 billones de pesos, ya que operaciones como las importaciones de mercancía para reventa que realiza Pemex, principalmente gasolinas, NO se incluye dentro del gasto, lo cual a todas luces es un ajuste cuestionable que reduce el verdadero nivel del gasto federal.

De tal suerte, el gasto público federal, en tan solo 18 años, se ha multiplicado CINCO VECES, cuando la inflación, por ejemplo, solo ha crecido poco más del cien por ciento, lo que pone en evidencia que ha habido un exagerado incremento en el gasto federal que es necesario analizar y evaluar.

Si consideramos solo el Gasto Programable, éste también ha crecido de manera importante, en 4.43 veces, mientras que el número de maestros y de médicos, no ha crecido en estas proporciones, ni tampoco los salarios de la burocracia, aunque sí los sueldos de los altos mandos, que hoy se pretenden reducir.

Dentro del presupuesto, el ramo 23, denominado de Provisiones salariales y económicas, se ha utilizado para manejar buena parte del gasto “discrecional” que maneja el gobierno, y que puede ser reducido sin mayores problemas.

En el año 2000, a este ramo se le asignaron 6.2 miles de millones de pesos, mientras que en este año su monto asignado es de 156.6 miles de millones de pesos, de los cuales 131.9 mmp se asignan a “Desarrollo Económico” vía transferencias y subsidios discrecionales que deben ser revisadas a la baja.

Independientemente de los recursos que se puedan “liberar” combatiendo la corrupción, los cuales se estiman en dos puntos del PIB, (unos 260 mil millones de pesos) en una primera aproximación, habría margen para reducir o reasignar al menos unos 200 mil millones de pesos del presupuesto actual, lo que viabilizaría algunas de las propuestas de campaña del presidente electo.

El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio en Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Opine usted: mperezv@perezgongora.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.