Monterrey

Hasta ahorita, todo bien

OPINIÓN. ¿No será que las exportaciones de México a Estados Unidos sufrirán una caída, ya sea por la renegociación del TLC, su abandono o simplemente que el Presidente Trump decida cerrar el paso a base de barreras al comercio con la consecuente pérdida de empleos en México?
Miguel Moreno Tripp | Wiki- Lítico
morenotrip@gmail.com
13 febrero 2017 10:22 Última actualización 13 febrero 2017 10:22
Miguel Moreno Tripp, Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane.

Miguel Moreno Tripp, Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane.

Los efectos de la administración Trump no serán buenos para México y solo será cuestión de tiempo en que veamos sus efectos. Pareciera que estamos a la orilla de un acantilado a punto de dar un paso hacia el vacío. O lo que es lo mismo, vamos a parecernos a aquel señor que se aventó del sexto piso de un edificio y al pasar por el cuarto piso le preguntaron ¿y cómo está todo? A lo que contestó: hasta ahorita, todo bien.

¿No sería lógico prepararnos para recibir a los paisanos que serán deportados y que buscarán trabajo? Los medios ya dan cuenta de algunos casos. Para agravar la situación, ¿No será que las exportaciones de México a Estados Unidos sufrirán una caída, ya sea por la renegociación del TLC, su abandono o simplemente que el Presidente Trump decida cerrar el paso a base de barreras al comercio con la consecuente pérdida de empleos en México? ¿Suenan ilógicos estos escenarios? Habría que crear empleos para subsanar el desempleo. Toda una verdad de Perogrullo o así pareciera, excepto para el aparato político-gubernamental en México.

En México crear empleo es realmente un acto heroico. Hay que tener una idea de negocio o servicio un tanto diferente a lo que hay en el mercado. Digo, como para que le compren a uno. Luego hay que cumplir con todas las obligaciones. Esto no puede estar en duda, no podemos quejarnos si no cumplimos la parte que nos toca.

Pero, como se ve que muchas de esas obligaciones fueron creadas por gente que en su vida ha trabajado en una empresa y muchísimo menos haber creado una sola fuente de trabajo que no haya sido con cargo al presupuesto de alguna entidad gubernamental.

Como se ve que no la sufren cada quincena, ni cada fin de año con los aguinaldos, bonos y demás. Es muy cómodo tener el sartén por el mango y tan solo aprobar un nuevo impuesto para que en automático tengan dinero nuestros políticos y gobernantes.

No es novedad, pero, ¿A quién podemos felicitar por haber creado un impuesto a quien crea más fuentes de trabajo? ¿Cómo agradecer al IMSS todas las facilidades que conlleva el tener que hacer ciertos pagos para dicho instituto, solo en las sucursales de un banco en particular? (Lo bueno es que le dan a escoger a uno: el pago puede ser en efectivo o en cheque.)

Si bien no podemos controlar lo que pase en otros países, vamos ni siquiera opinar, sí podríamos controlar lo que pasa en el nuestro. Pero con la pesada losa que hay que cargar entre el aparato gubernamental, el Congreso, los partidos políticos y el cumplidor poder judicial (es inconstitucional que reduzcan sus ingresos, parece burla de mal gusto…y lo es) no hay recurso que alcance. No se puede.

Eso sí, los políticos hipócritamente se rasgan las vestiduras y de dientes para afuera ofrecen ayuda a los connacionales; hasta van a ir a visitarlos para la foto. Puro cuento.

El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander
Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.