Monterrey

Ganó Trump, ¿ahora qué?

Opinión. Esperemos que la volatilidad cambiaria continúe afectando a los precios al consumidor. La incertidumbre
financiera hacia adelante solo contribuirá a la aceleración de la inflación.
VISIÓN ECONÓMICA

JESÚS GARZA
​jgarzagg@gmail.com
10 noviembre 2016 11:14 Última actualización 10 noviembre 2016 11:15
Jesús Garza

Jesús Garza

Donald Trump ganó las elecciones en los Estados Unidos en contra de todos los pronósticos y encuestas, en una elección muy reñida.
Ahora qué sucede con México.

Durante las elecciones, el tipo de cambio sufrió su mayor depreciación
en 8 años y es muy probable que el Banco de México haya, para cuando el lector haya leído esta columna, intervenido en el mercado cambiario y aumentado la tasa de interés objetivo.

Estos mecanismos pueden mitigar la volatilidad cambiaria de corto
plazo, pero el mediano y largo plazo no son nada alentadores.

Donald Trump mencionó en su campaña que quiere renegociar el
tratado de libre comercio con México y Canadá. Cerca del 80 por ciento de las exportaciones mexicanas se dirigen hacia el vecino país y muchos empleos nacionales dependen de este intercambio.

Además de ello, Trump mencionó que México pagará por el muro entre los dos países y amenazó con limitar el envío de remesas de los trabajadores mexicanos. Finalmente, mencionó que planea deportar cerca de 11 millones de mexicanos. Todo ello, si se materializa, será un choque muy fuerte para la economía mexicana.

El primer efecto adverso se verá en el sector real. La economía está en
un proceso de desaceleración por el recorte en el gasto público que está afectando al sector de la construcción e inversión de Pemex. Ello, está repercutiendo en un débil sector industrial.

El sector manufacturero, lejos de estarse beneficiando por la
depreciación del tipo de cambio, se mantiene estancado a raíz de una menor demanda de bienes intermedios por parte del sector industrial estadounidense (resultado de una menor demanda global de productos y un dólar más fuerte). Esperemos que el proceso de renegociación del TLC tenga un impacto mayor en la actividad manufacturera, con el efecto adverso sobre el empleo.

El consumo privado ha sido hasta el momento el motor de la economía,
sustentado por una inflación bajo control, la creación de empleos
formales y el envío de remesas. Esperemos que la volatilidad cambiaria
continúe afectando a los precios al consumidor. La incertidumbre financiera hacia adelante solo contribuirá a la aceleración de la inflación.

Las medidas limitando el envío de remesas y el colapso de muchos empleos, sugieren un escenario nada alentador para el consumo hacia el futuro.

Finalmente, la deportación de millones de mexicanos generará
presiones en el mercado laboral nacional.

Un aumento inmediato en la tasa de desempleo en un escenario de desaceleración económica será el resultado de estas acciones.

Si bien, las promesas de campaña son difíciles de cumplir (recordemos
que muchos trabajadores y empresas estadounidenses dependen del
intercambio comercial con México) y los trabajadores indocumentados son parte esencial del sector agropecuario de ese país, la implementación de estas políticas, tendrán un impacto adverso importante.

Ante este escenario, esperemos una tendencia al alza en el tipo de
cambio, una posible recesión económica en el futuro próximo, y una tasa de desempleo que probablemente se triplicará.

Aún creo que existirá sentido común y el gobierno entrante apreciará
la importancia del intercambio comercial y de mantener el vínculo económico entre ambas naciones.

* El autor es el director general y fundador de GF GAMMA y catedrático en el ITESM campus Monterrey. Cuenta con un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera por la Universidad de Essex en el Reino Unido, y una Licenciatura en Economía por el ITESM (campus Monterrey).

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.