Finanzas Públicas y Seguridad: el dolor de cabeza para cualquier alcalde
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Finanzas Públicas y Seguridad: el dolor de cabeza para cualquier alcalde

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Finanzas Públicas y Seguridad: el dolor de cabeza para cualquier alcalde

El Presidente Municipal no es el director de recursos humanos de ninguna empresa, es más, tampoco debería de serlo ni de su propio ayuntamiento.

Opinión MTY LA POLÍTICA EN CIFRAS Pablo de la Peña Sánchez
11/09/2018
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Pablo de la Peña Sánchez.Fuente: Cortesía

Si nos ponemos a hacer una lista de los principales retos que enfrentarán los alcaldes electos en México quizá llenemos al menos un par de cuartillas, pero a renglón pegado y en letra pequeña. Sin duda, los retos que enfrentan las ciudades en nuestro país son muchos. Vivimos nuestro día a día en la ciudad y los problemas cotidianos los vivimos aquí. Tráfico por exceso de autos, por malos semáforos o por malas calles, o por el trazo inadecuado de la ciudad; además, insuficiencia de servicios públicos, inadecuada transportación pública, mala iluminación, tanto en las calles como en las plazas y jardines, alcantarillas tapadas, la inseguridad es todo un tema, hasta trabajos mal pagados y por supuesto la falta del mismo, son problemas que todos los habitantes de una ciudad pueden sufrir en un día común. Sin embargo, no todos estos problemas son responsabilidad del alcalde.

Me ha tocado estar con alcaldes que atiende personas en su despacho que le van a pedir trabajo en la empresa ensambladora de una reconocida marca mundial de computadoras. El alcalde no es el director de recursos humanos de ninguna empresa, es más, tampoco debería de serlo ni de su propio ayuntamiento. Sin embargo, todos podemos reconocer que dentro de los problemas más complejos están dos, por un lado, la inseguridad que se vive en nuestras calles y por otro lado la insuficiencia de recursos para atender todos los problemas en general.

De acuerdo al artículo 115 constitucional, el ayuntamiento es sólo responsable de la prevención, a menos que haya un acuerdo de colaboración con la policía estatal en donde se designen con claridad responsabilidades tanto del estado como del ayuntamiento.

De acuerdo a los datos del Secretario Ejecutivo de Seguridad Nacional el total de delitos contra la vida y la integridad corporal se ha incrementado un 13 por ciento en lo que va del año. Por su lado, Colima sufre la tasa de homicidios más alta en el país, con 45.41 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, mientras que la media nacional es de 13.10 para el mes de agosto de este 2018. Baja California se ubica en segundo lugar con una tasa de 43, le sigue Guerrero con 36.85, Chihuahua con 28, y Guanajuato con 24 homicidios dolosos/100 mil habitantes. Nuevo León tiene una tasa de 6.64 y la CDMX de 7.89 y Yucatán con la tasa más baja de 1.36.

Por otro lado, los recursos que el ayuntamiento necesita para realizar de manera efectiva su responsabilidad derivada de ese artículo 115 constitucional, por lo regular no son suficientes. En promedio en el país, los ayuntamientos reciben ocho de cada 10 pesos que necesitan para operar, la principal fuente de ingresos de esos dos pesos que les corresponden es el predial, y según diversos cálculos, el promedio nacional de recaudación es menor al 40 por ciento del potencial de recaudación. Es decir, si los ayuntamientos lograran mejorar su efectividad de recaudación esto es cobrar a quienes tienen que pagar no sólo podrían depender menos de los recursos de federales, sino que podrían incrementar sus recursos para ofrecer mejores y más servicios, claro que cobrar impuestos no es popular y mucho menos incrementarlos.

Sin embargo, como ciudadanos no sólo debemos demandar más y mejores servicios públicos, y exigir que los ayuntamientos sean más eficientes con el gasto de recursos públicos, también tenemos la responsabilidad de cumplir nuestros compromisos y contribuir para que los ayuntamientos puedan cumplir las obligaciones del 115 constitucional.

Claramente tenemos el problema de la corrupción y la falta de credibilidad en los gobiernos locales. Los alcaldes que pronto entrarán en funciones incluyendo los reelectos deberán de trabajar duramente en una campaña para mejorar la credibilidad y la imagen que tenemos de ellos. Pero necesitan hacerlo con hechos, al verbo hay que ponerle sustancia, necesitan dar resultados concretos y hacerlo de manera honesta.

El autor es Decano de la Región Norte de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno, del Tec de Monterrey.

Opine usted: ppenia@itsem.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.