Monterrey

Fideicomiso de Control Accionario: ¿Panacea Patrimonial?

OPINIÓN. Un fideicomiso de control accionario no arregla dinámicas familiares, no resuelve rencillas entre socios y mucho menos, modifica actitudes o valores.
EMPRESAS FAMILIARES
Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez
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31 mayo 2017 9:11 Última actualización 31 mayo 2017 9:11
Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez

Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez, socia de Trevinyo-Rodriguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey.

Cada vez son más las familias empresarias que recurren a los fideicomisos de control accionario. Y es que, resulta que son una herramienta legal que permite separar los roles de accionista y consejero; tomar decisiones patrimoniales en bloque; acordar mecanismos de salida del capital y ejercer derechos testamentarios. No obstante, no son la panacea ¡Y mucho menos cuando estamos en medio de un conflicto!

Tengámoslo claro: Un fideicomiso de control accionario no arregla dinámicas familiares, no resuelve rencillas entre socios y mucho menos, modifica actitudes o valores. Por ello, y aunque esta herramienta patrimonial pudiera parecer un “salvavidas” en medio de una disputa, no es óptimo ejercerla en este escenario.

Para que un fideicomiso de control accionario pueda firmarse e implementarse adecuadamente, blindar el capital, estructurar y agilizar la toma de decisiones empresariales y promover la certidumbre a título individual y familiar de los socios, deben existir por lo menos las siguientes condiciones:

Condición # 1: Acuerdos familiares-empresariales vigentes.
Asegúrese de contar con un Protocolo Familiar actualizado (acuerdo moral) que sea conocido y que vivan intensamente los miembros de la familia. Es primordial que antes de firmar el fideicomiso (convenio legal) se repasen los acuerdos familiares-empresariales y que las cláusulas vinculantes de ambos documentos estén alineadas.

Condición # 2: Estatutos del negocio actualizados y testamento alineado.
Desempolve y repase sus estatutos ¿Necesita realizar algún cambio? Asimismo, cerciórese de que lo que dice el fideicomiso coincide con lo establecido en los estatutos sociales de su negocio, el protocolo familiar y su testamento. No deje cabos sueltos.

Condición # 3: Acciones de la empresa impresas.
La fiduciaria le solicitará las acciones de su negocio en formato físico. Si no las tiene, materialícelas.

Condición # 4: Formación familiar—Dueños responsables.
Los fideicomitentes y fideicomisarios han de leer el contrato, entender a qué se están comprometiendo y asumir sus responsabilidades. Deben formarse para tomar decisiones adecuadas sobre su patrimonio.

Condición # 5: Armonía, transparencia y confianza.
La única forma de que el patrimonio trascienda es fomentando la unión, la armonía, la transparencia y la confianza entre los miembros de la familia (socios). Lamentablemente cuando nos encontramos en medio de un conflicto familiar, las negociaciones se estancan, la comunicación se dificulta y los sentimientos fomentan (a veces) comportamientos destructivos. Por ello, antes de pensar en realizar un fideicomiso, ¡resuelva el conflicto!

El fideicomiso es un contrato y, aunque la fiduciaria puede ayudarle a estructurarlo, es su responsabilidad saber qué pedir—sólo así le proveerá de certeza patrimonial, tranquilidad empresarial y paz mental. Obvio, antes de hacerlo, asegúrese de no estar parado en medio de un conflicto familiar, de tener claridad sobre el futuro de su empresa, familia y patrimonio; y de comunicarlo abiertamente. Si no lo hace, ¡no espere milagros!

La autora es socia de Trevinyo-Rodriguez & Asociados, fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Minero, Petrolero y de Retail.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.