Monterrey

Faber-Castell: Un legado en peligro de extinción

OPINIÓN. Mucho antes de la Revolución Francesa o del inicio de la Guerra de Independencia en México, cuando el fabricante de gabinetes, Kaspar Faber, comienza la producción de sus primeros lápices de grafito.
EMPRESAS
FAMILIARES

ROSA NELLY
TREVINYO
RODRÍGUEZ
24 febrero 2016 9:9 Última actualización 24 febrero 2016 9:21
Rosa Nelly Trevinyo Rodríguez

Rosa Nelly Trevinyo Rodríguez

(Parte 1 de 2)
¿Qué tanto se puede hacer en 255 años? Preguntémosle a la familia Faber-Castell.

Y es que, la empresa familiar “Faber-Castell” no sólo posee la marca de lápices más conocida y longeva de Europa, sino que además, ha sido dirigida por 8 generaciones de miembros de la familia. Algo habrán hecho bien, ¿no?

Por ello, en ésta y en mi próxima columna, analizaremos la trayectoria de este negocio familiar, especialmente ahora que enfrenta su novena transición—el 21 de enero, murió el conde Anton-Wolfgang von Faber-Castell–Presidente de la compañía y 8va generación de la familia propietaria. Así que hoy, “Faber-Castell Busca Sucesor”.

Fue en 1761, mucho antes de la Revolución Francesa o del inicio de la Guerra de Independencia en México, cuando el fabricante de gabinetes, Kaspar Faber, comienza la producción de sus primeros lápices de grafito.

Kaspar fabricaba los lápices en un pequeño taller en el pueblo de Stein y los vendía en Nuremberg (Alemania). Fue tal su éxito, que a su muerte, su hijo Antón decide ampliar el taller y convertirlo en una planta manufacturera.

A los 51 años, Anton entrega a su único hijo, Georg Leonhard Faber, un negocio en marcha al cual había bautizado con sus iniciales “A.W. Faber”. Georg enfrenta complejidades políticas, técnicas y económicas, obligándolo a reducir el tamaño del negocio e incluso, a valorar si debe o no seguir con él. Es la época en que nuevos métodos de producción son descubiertos en Francia e Inglaterra. Georg no los conoce a fondo, y sigue haciendo las cosas “a la antigüita”.

Para compensarlo, envía al extranjero a sus hijos, Lothar y Johann, de forma que trabajen en otras empresas y aprendan las nuevas técnicas de producción. De esto dependería el futuro del negocio de familia.

Al morir Georg en 1839, el mayor de los dos hermanos, Lothar, de tan sólo 22 años toma las riendas de la compañía. Lothar reinventaría completamente el modelo de negocio. Y es que, dada su experiencia en París y Londres, estaba convencido de que era necesario posicionar los lápices como un producto de marca. Sólo así podrían distinguirse frente a otros fabricantes en el mercado internacional. Había nacido el primer lápiz con marca en el mundo.

Es precisamente la visión de esta cuarta generación, la que abriría a A.W. Faber las puertas del crecimiento, la internacionalización, la modernización en la producción, la profesionalización en la estructura organizacional y la implementación de una cultura de calidad—herramientas que le permitirían incorporarse en los mercados de Nueva York, Londres, París, Viena y San Petersburgo.

Igualmente, es precisamente Lothar—pionero en la creación de la ley de protección de las marcas registradas—, quien registraría la marca “A.W. Faber” no sólo en Alemania, sino en Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Italia, Francia y España. Nada mal para 1875, ¿cierto?
Y entonces, ¿qué hicieron bien las primeras 4 generaciones de esta familia empresaria?

1) Profesionalizaron sus procesos, estructura y visión de negocio.
2) Reinventaron su modelo de negocio – Encontraron nuevas formas de ver y vender su producto.
3) Registraron su marca (propiedad intelectual) y sus innovaciones técnicas.
4) Buscaron el crecimiento de su negocio: Internacionalizaron.
5) Planificaron la Sucesión de la Dirección General: Invirtieron en la formación de los Miembros de la Siguiente Generación.

** No te pierdas, en 15 días, la segunda parte de esta columna.

* “La autora es Socia de Trevinyo-Rodriguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Minero, Petrolero y de Retail”.


Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.