Monterrey

Faber-Castell: ¿Un legado en peligro de extinción?

OPINIÓN. ¿Será que en esta 9na generación, la Dirección General de la empresa pasará a manos de un CEO no-familiar? Al tiempo… 
EMPRESAS 
FAMILIARES

ROSA NELLY
TREVINYO-
RODRÍGUEZ
09 marzo 2016 9:33 Última actualización 09 marzo 2016 9:45
Rosa Nelly Trevinyo Rodríguez

Rosa Nelly Trevinyo Rodríguez

(Parte 2 de 2)
En la parte 1 de 2 de esta columna, analizamos cuáles fueron las mejores prácticas que la familia Faber-Castell implementó durante sus primeras 4 generaciones ¿Recuerdas?

Nos quedamos en…1875, cuando Lothar (cuarta generación) registró la marca A.W. Faber en varios países ¿Cierto?

Bueno, pues el hijo de Lothar—Wilhelm—se involucró en la empresa familiar y fue designado sucesor en 1877. Wilhelm (quinta generación) tenía un espíritu artístico más que de negocios, y cuando mueren sus dos hijos varones, queda muy afectado. Tanto, que fallece prematuramente—42 años; dejando una viuda y tres hijas.

A su avanzada edad, Lothar sale de su estatus de jubilado y se hace cargo del negocio. A su partida, en 1896, Bertha (viuda de Wilhelm)—junto con un grupo de empleados de confianza—toma el mando.
Aprendizaje: Forma buenos colaboradores; ayudan en momentos difíciles.

Lothar preparó un testamento en el que estipulaba que, para recibir la herencia, la heredera debía conservar el apellido Faber aún después de casada—lo mismo sus descendientes. De esta forma, blindó el patrimonio de cinco generaciones, heredó en línea consanguínea y aseguró la identidad de la empresa… Aprendizaje: Protege tu Patrimonio.

Así que, cuando la Baronesa Ottile von Faber—sexta generación—se casó con el Conde Alexander zu Castell-Rüdenhausen, a la pareja se le nombró Conde y Condesa von Faber-Castell. El Conde dirigió la compañía, la reinventó y cambió su nombre a A.W. Faber-Castell, definiendo el logo distintivo de la misma: dos caballeros en duelo con el lápiz. Aprendizaje: El yerno Castell resultó trabajador y aportó valor. No todos son iguales; evalúa caso por caso.

En 1916 Ottile y Alexander se divorcian. El Conde sigue dirigiendo la empresa y eventualmente ambos re-hacen su vida. Aprendizaje: Pregúntate: ¿Cuál es la razón del divorcio? Y ¿Qué necesita el negocio?

Al morir Alexander en 1928, su hijo Roland (séptima generación) asume la dirección de la empresa. Y, en 1932, Faber-Castell compra la compañía de lápices Johann Faber—fundada por el hermano de Lothar en 1879—y con ella la subsidiaria brasileña Lapis Johann Faber. Durante la II Guerra Mundial esta fábrica fue confiscada.

Roland impulsa la expansión en Francia, Australia, Austria, Argentina, Perú, y en 1967, re-compra una participación mayoritaria en Lapis Johann Faber, hoy la fábrica más grande de colores del mundo.

En 1978, el Conde Antón Wolfgang von Faber-Castell (octava generación) asume la dirección y comienza a producir lápices cosméticos para otras marcas—delineadores para ojos, labiales y cejas.
Y, aunque no llevan la marca Faber-Castell, en la etiqueta se lee “fabricado por Faber Castell Cosmetics”. Aprendizajes: 1) Nuevos Productos y Sectores y 2) ¡Hay que cuidar la marca!

También crea Faber-Castell Consulting, empresa de consultoría en procesamiento de datos, organización y administración. Aprendizaje: Nuevos Negocios; explotar las capacidades aprendidas.

Luego de 255 años, la saga familiar de los Faber-Castell está en stand-by. El 21 de Enero murió Antón (74 años),… y pareciera que la 8va generación, no preparó su sucesión—al menos no en el ámbito ejecutivo (dirección). A nivel de gobierno, la Condesa Mary von Faber-Castell (esposa de Antón), fue designada el 1 de Enero como miembro del Consejo de Administración.

¿Será que en esta 9na generación, la Dirección General de la empresa pasará a manos de un CEO no-familiar? Al tiempo…

* La autora es Socia de Trevinyo-Rodriguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Minero, Petrolero y de Retail.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.