Monterrey

Especular para ganar

Opinión.  Es mejor tomar ganancias demasiado pronto, el autocontrol nos hace mejores especuladores que los demás pero es difícil apartarse del éxito.
OPINIÓN ACADÉMICA
TECNOLÓGICO DE MONTERREY

NAJHDA GUERRERO JEZZINI
​nmguerrero@creditaria.com
16 enero 2017 12:15 Última actualización 16 enero 2017 12:16
Najhda Guerrero Jezzini

Najhda Guerrero Jezzini

Primera Parte
El año comenzó con desagradables noticias en lo económico. El alza en el combustible repercutirá en el bolsillo del consumidor significativamente. Los niveles de corrupción crecientes son alarmantes y la población nos sentimos entre impotentes y humillados. Tampoco confiamos en que las autoridades sepan cómo lograr el crecimiento económico necesario por ello hoy más que nunca debemos tener la
firme convicción de sobreponernos a todas las malas noticias y elegir el camino que nos permita salir airosos de todo esto. Darle la vuelta a la pared o brincarla para no permitir que las situaciones adversas nos opriman ni depriman.

Un camino es cómo invertir los recursos monetarios con los que se cuenta o se pueda contar, mi respuesta inmediata es que el Invertir es un arte, una forma de vida, tomar decisiones de manera natural, espontánea, me atrevería a decir que es una filosofía. Existen otras interrogantes como en dónde, en qué, qué es más rentable, qué es más atractivo en el presente, y en el futuro, no obstante, me concentraré en el cómo invertir porque lo demás se resuelve simultáneamente.

Primero pregúntese si está dispuesto a apostar para ganar. Muchas personas quieren ganar sin apostar y éste, es un deseo muy comprensible. Sin duda, nos lo imponen muchas de nuestras creencias. Enseñanzas de la ética del trabajo nos dice que es una tontería correr riesgos, es innecesario para el hombre prudente ya que la vida bien vivida es una vida de trabajo incesante, quizá algo aburrida, pero segura al fin.

Pero si disfruta correr riesgos razonables, si no le importa romper
paradigmas entonces le conviene seguir leyendo y tomar lo que le pueda servir para ganar, aún y cuando se esté especulando.

Para lograr cualquier clase de ganancia, no importa la definición que se tenga de ganancia, debe arriesgar algo de su capital material y/o emocional. Se tiene que comprometer algo: amor, dinero, tiempo, algo. Para convertirse en mariposa, el gusano debe de engordar, para engordar debe salir, aventurarse donde están los pájaros. No hay alternativa alguna, es la ley. De igual forma, si se quiere obtener una ganancia, se debe arriesgar, no insensatamente pero sí exponerse deliberadamente al riesgo. Apostar con cuidado y reflexión, de tal
manera que sean mayores las ganancias que las pérdidas. Apostar y ganar, no es el tipo de consejo que escuchamos de parte de la mayoría de los asesores de inversiones, en realidad contradice algunos de los
paradigmas más apreciados en el negocio de las asesorías en inversiones.

Los especuladores con mayor éxito, prestan poca atención a la asesoría convencional.

Comencemos con los principios básicos de la filosofía de inversión. La primera actitud a revisar es sobre el concepto de riesgo. “El que no arriesga no gana”, dice el refrán. Si no se hacen grandes apuestas
tampoco se tendrán grandes ganancias. Resista el deseo de diversificar porque al hacerlo, las ganancias igualarán a las pérdidas, llevándolo a la situación original. Al poner todos los huevos en la misma canasta,
usted se preocupará y ocupará totalmente en esa canasta. Dos, tres hasta cinco activos financieros, son suficientes para mantenerlo ocupado y en estado de alerta ante cualquier situación adversa, provocando que usted pueda salirse sin haber tenido grandes pérdidas, por ello es más importante tener una estrategia de salida que una de
entrada. Decidir hasta cuánto porcentaje de lo invertido está usted dispuesto a perder es una buena estrategia.

Otra actitud a analizar es la codicia. Es mejor tomar ganancias
demasiado pronto, el autocontrol nos hace mejores especuladores que los demás pero es difícil apartarse del éxito. La codicia está incorporada
a la psiquis humana. Pero, ¿qué es la codicia? La definiremos como una ambición excesiva: querer más, siempre más. Esperar más de lo que se puede, lo que implica que se pierda el control de sus deseos. Por tanto, usted debe decidir por adelantado cuánto es suficiente y
retirarse en el momento que lo consiga para no caer en esperanzas
infructuosas.

Hasta aquí lo dejo con estas dos actitudes sobre cómo invertir. En mi siguiente artículo seguiré escribiendo sobre el tema. Hagan lo necesario para que el 2017 sea muy próspero.

* La autora es Broker Hipotecario y profesora del Campus Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.