Monterrey

¿Es Nuevo León un estado "inviable"?

OPINIÓN. Da la impresión que en Nuevo León nos conformamos con la medianía de las capacidades e intenciones de quienes nos gobiernan y que aceptamos en complicidad silenciosa el hecho de no ser viables.
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ENRIQUE
SILVA
04 febrero 2016 9:53 Última actualización 04 febrero 2016 10:11
El bacheo de la ciudad es trabajo rudo que se realiza de noche. (Édgar López)

El bacheo de la ciudad es trabajo rudo que se realiza de noche. (Édgar López)

Lo inviable es lo que no tiene posibilidades de ser, de llevarse a cabo.

Si nos apegamos a la definición citada, pareciera ser que efectivamente Nuevo León no es viable. Y sin embargo, lo es porque hay muchos asuntos que no se han podido llevar a cabo.

Tomemos como ejemplo la calidad urbana de nuestras ciudades. Es más que evidente que no ha sido posible tener calles bien pavimentadas y avenidas bien trazadas, que resuelvan la vialidad. Otro ejemplo es el metro de la ciudad; no ha sido posible terminarlo y tampoco se le ha dado el mantenimiento adecuado a las líneas 1 y 2.

Otros ejemplos podemos tomarlos de la calidad ambiental que tenemos.

Al día de hoy no tenemos los elementos legales suficientes para regular las emisiones contaminantes en la industria y en el transporte tampoco ha sido posible. Vivimos en una ciudad muy contaminada que nos enferma silenciosamente.

Un ejemplo más es la falta de transparencia del manejo del los bienes públicos. Si analizamos las acusaciones y falta de transparencia en los gastos realizados en los gobiernos municipales (independientemente de los partidos), y en los estatales descubriremos que no ha sido posible ventilar lo que se ha hecho bien o lo que se ha hecho mal.

Pareciera que nuestro estado no es viable porque no ha sido posible hacer que nuestros diputados trabajen todo el año en actividades productivas y de utilidad para los ciudadanos y menos que hagan transparente el uso de los recursos que se les asignan más allá de sus salarios.

Da la impresión que en Nuevo León nos conformamos con la medianía de las capacidades e intenciones de quienes nos gobiernan y que aceptamos en complicidad silenciosa el hecho de no ser viables.

Más allá de si nuestras ciudades tienen un aspecto desordenado y sucio (no sólo a causa de las autoridades sino también de nosotros los ciudadanos), o de si hacer falta transparencia o de si hay contaminación la realidad de no ser capaces de hacer bien las cosas deja un sabor amargo al que no debemos acostumbrarnos.

El paso de ser inviables a viables debemos darlo los ciudadanos. Está muy claro que los gobernantes no han tenido la capacidad o el interés real de que las cosas sean posibles y que avancemos culturalmente y económicamente.

Si el modelo político/económico/social que opera entre gobierno y gobernados ha probado que no sirve para ser viables las cosas entonces debemos hacer algo al respecto.

Sin el ánimo de ser alarmistas ni exagerados debemos admitir que en Nuevo León no han sido posibles muchas cosas positivas y si muchas negativas.

Admitamos que estar como estamos no es viable para quienes deseamos vivir en un mayor progreso educativo, económico y social. Le hemos dado demasiado presupuesto a la democracia y muy poco a contratar profesionales del servicio público.

¿Qué hacemos? ¿Seguimos siendo inviables o no?

* El autor es consultor en “marketing communications” con más de 25 años de experiencia. Actualmente es director de Focus Consulting Group.


Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.