¿Es la mejor estrategia financiera recomprar bonos del nuevo aeropuerto?
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¿Es la mejor estrategia financiera recomprar bonos del nuevo aeropuerto?

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¿Es la mejor estrategia financiera recomprar bonos del nuevo aeropuerto?

Dadas las condiciones de premura financiera que actualmente tienen las finanzas públicas, la pregunta relevante es si ésta recompra es la mejor opción a seguir, toda vez que el proyecto alterno al NAICM requerirá también de cuantiosas inversiones.

Opinión MTY COMENTARIO ECONÓMICO Marco A. Pérez Valtier
05/12/2018
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Marco Pérez ValtierFuente: Félix Vásquez

El Grupo Aeroportuario Ciudad de México (GACM), empresa cien por ciento paraestatal y propietaria de la concesión para construir y operar el nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México (NAICM), declaró este fin de semana que lanzaría una oferta de “recompra” del 30 por ciento de los Bonos emitidos para financiar la construcción del nuevo aeropuerto (unos mil 800 millones de dólares) en un esfuerzo por tranquilizar a los tenedores de estos Bonos, ya que amenazan con demandar su pago anticipado en tribunales de Nueva York.

Si bien el prospecto de colocación que se asoció a las dos emisiones de Bonos que se colocaron en los mercados internacionales, específicamente contemplan los casos de “Incumplimiento” que pueden hacer exigible la amortización, como el no pago, o la Pérdida de la Concesión, también incluyen a la “Expropiación” como causal para que los tenedores pueden exigir una “amortización obligatoria” y anticipada de estos Bonos, pero la “Cancelación” del nuevo aeropuerto, NO se contempla expresamente como causa de amortización anticipada.

No obstante, se sabe que un grupo de tenedores (BlackRock) ya estudia la posibilidad de “asimilar” esta cancelación a una “expropiación” y exigir el pago anticipado, razón por la cual se ha decidido, primero, no anunciar “oficialmente” la cancelación de la obra, y segundo, lanzar la oferta de recompra ya comentada, a un precio de 90 por ciento de su valor de colocación, aún y cuando en los mercados estos Bonos se cotizan en sólo 77 por ciento de su valor original.

Es importante señalar que el Fideicomiso del nuevo aeropuerto ya recibió no solo los seis mil millones de dólares producto de estas colocaciones de Bonos, sino también créditos bancarios por un neto de tres mil millones de dólares, lo que representa, en pesos, algo así como 180 mil millones de pesos, esto sin considerar los 30 mil millones de pesos de la colocación de la FibraE, que entró como aportación de capital.

De esta manera, si consideramos que los recursos ya gastados en la obra civil rondan los 100 mil millones de pesos, el Fideicomiso debe tener actualmente una disponibilidad de efectivo superior a los 100 mil millones de pesos, de los cuales usarían entre 32 y 36 mil millones de pesos para recomprar el 30 por ciento de los Bonos emitidos, aunque podrían incluso recomprar hasta unos 5 mil millones de dólares (83 por ciento del total) con los recursos líquidos actuales.

Sin embargo, dadas las condiciones de premura financiera que actualmente tienen las finanzas públicas, la pregunta relevante es si ésta recompra es la mejor opción a seguir, toda vez que el proyecto alterno al NAICM requerirá también de cuantiosas inversiones.

Es por esto que, en mi opinión, dado que GACM es una empresa del Estado, el Gobierno Federal proceda a asumir íntegramente los adeudos del Fideicomiso y les garantice a los tenedores de los Bonos su puntual pago, eliminando totalmente la incertidumbre que actualmente tienen, pues tendrían el aval del Gobierno Federal, independientemente si el TUA es suficiente o no para pagarles, y si se cancela o no el nuevo aeropuerto.

Una vez desactivada esta problemática de amortización anticipada, los más de 100 mil millones de pesos que actualmente tiene el Fideicomiso para la construcción del NAICM, podrían aplicarse, primero, a modificar la obra civil en proceso para adecuarla a un nuevo uso, segundo, a financiar el cien por ciento del nuevo proyecto aeroportuario de Santa Lucía, y tercero, liberar fondos para financiar algunas de las promesas de campaña del Presidente, evitando presionar aún más las finanzas gubernamentales.

Hay que recordar que la promesa de reducir el IVA y el ISR en la frontera, mermarán la recaudación impositiva en una cifra que puede superar los 70 mil millones de pesos, esto sin considerar el costo de las mayores pensiones a adultos mayores y las becas a los jóvenes.

Es decir, el horno no está para “bollitos” y no resulta sensato gastar el poco dinero que se tiene en prepagos o amortizaciones anticipadas, cuando se pueden evitar estas erogaciones con acciones incluso más efectivas como reconocer esa deuda como “Pública”, más aun cuando su servicio está garantizado (aunque sea parcialmente) con los ingresos provenientes de la TUA y poco o nada le costará a la Secretaría de Hacienda.

Opine usted: mperezv@perezgongora.com

El autor es especialista en estudios económicos y de finanzas públicas. Actualmente ocupa el cargo de Socio de Economía en Pérez Góngora y Asociados.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.