Monterrey

Era Trump… Era de cambios

OPINIÓN. En esta nueva época, ya no se puede considerar sólo esta forma tradicional de hacer política, ya que ahora, también tenemos que tomar en cuenta todos los pronunciamientos estilo Trump, por medio de las redes sociales, bajo la modalidad de un simple tweet.
OPINIÓN ACADÉMICA TECNOLÓGICO DE MONTERREY
Teresa Elizondo M.
08 mayo 2017 8:13 Última actualización 08 mayo 2017 9:4
Teresa Elizondo, profesora del departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Campus Monterrey.

Teresa Elizondo, profesora del departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Campus Monterrey.

¿Cuáles son los desafíos y las oportunidades que nos presenta esta nueva era en la que, por primera vez, nos enfrentamos a un presidente de Estados Unidos con un claro sesgo antagónico hacia nuestro país?

Para poder estar en posibilidades de emitir una perspectiva general, considero que se pueden visualizar tres nuevas dimensiones para llegar a cualquier tipo de conclusión.

La primera dimensión tiene que ver con la forma de hacer política y los pronunciamientos del señor Trump. Muchos teníamos la idea de entender cómo funcionaba la política en EU. Normalmente se inicia sobre la base de una nueva idea, que se discute y posteriormente se envía a los congresistas para ser votada. Esto último, tomaba un tiempo considerable y mucho lobbying para que una nueva propuesta se convirtiera en ley. Caso claro de lo anterior, fue lo que sucedió con el Tratado de Libre Comercio. En esta nueva época, ya no se puede considerar sólo esta forma tradicional de hacer política, ya que ahora, también tenemos que tomar en cuenta todos los pronunciamientos estilo Trump, por medio de las redes sociales, bajo la modalidad de un simple tweet.

La mejor prueba de lo anterior ha sido el impacto a corto plazo que han experimentado los mercados cambiarios, principalmente, el del peso mexicano. Empresas de todo el mundo, se han visto forzadas a respaldarse en diversos mecanismos económicos y financieros para protegerse contra este tipo de contingencias. Lo positivo, es que este tipo de pronunciamientos por medio de Twitter han disminuido su fuerza y esto se podría venir acentuando en la medida en que ninguna de sus propuestas, a través de esta red social, llegue a ser una ley.

La segunda dimensión, tiene que ver con la confrontación entre las Relaciones Internacionales multilaterales y el concepto de los “Deals” que propone Donald Trump. En las Relaciones Internacionales, siempre se tiene una visión a largo plazo, dónde después de un largo proceso de negociación, se van estableciendo las reglas de los acuerdos, creándose un estado de confianza, en el entendido de que los países involucrados deben estar conscientes de que cederán algo de “soberanía” para obtener una ventaja estratégica común.

En el otro lado de la moneda, Trump utiliza el término “deal” para dejar bien claro que en cualquier acuerdo, EU siempre debe ganar y así obtener ventajas sobre los demás. Esto último, lo sustenta sobre la base de que su país fue muy generoso ya que concedió muchas ventajas a sus principales socios estratégicos.

Por último, la tercera dimensión tiene que ver con los conceptos de Comunidad versus el Individualismo. En relación a la figura de comunidad, la Unión Europea puede ser un claro ejemplo de este tipo de proyecto, dónde se busca educar a ciudadanos del mundo, que hablen varios idiomas, en un planeta totalmente interconectado.

Todo parecía estar direccionado hacia este camino, sin embargo, Trump promueve claramente un Individualismo exacerbado. Esta postura polarizó a EU quedando al descubierto un gran segmento de la población que era afín a este principio. Por lo mismo se sentían abandonados y no reconocidos por los gobiernos anteriores.

Estas nuevas dimensiones presentan nuevos desafíos. Uno de ellos es la alta volatilidad, la cual afecta a mercados, Gobiernos y a todos los estratos socioeconómicos. Otro, la reactivación y dependencia de la figura de un líder mediático, dónde se centra una gran cantidad de poder que puede llegar a rebasar los límites de la legalidad.

Como contrapeso, México tiene que aprovechar esta coyuntura histórica para generar nuevas oportunidades y con ello estar en posibilidades de reinventarse para no quedar estratégicamente expuesto y vulnerable a los derroteros de un solo país y/o “socio”. México, debe de redefinir su identidad y su relación bilateral, como ya lo ha hecho en el pasado reciente. Nuestro país debe anteponer su poder negociador en aquellos segmentos estratégicos dónde puede afectarse estructuralmente la economía norteamericana. México, también debe buscar nuevos socios estratégicos, formalizando asociaciones. México, debe aprovechar su interrelación en cuestiones de seguridad nacional a fin de hacer reflexionar, en cuestiones de riesgo, a la Casa Blanca.

Dicen que todo cambio es bueno; ojalá que este estremecimiento que se está gestado a nivel mundial sea aprovechado también por EU, para que pueda visualizar sus limitaciones y tenga la capacidad de poder aceptarse como una nación de inmigrantes. De lograr lo anterior, estaríamos en posibilidades reales de cerrar esas brechas raciales y económicas muy ocultas. El tiempo lo dirá.

La autora es profesora del departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Campus Monterrey. Su correo electrónico es telizondo@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.