Monterrey

Entre el Amor y la Conveniencia

OPINIÓN. Cuando se presenta esta duda es momento de hacer un alto y preguntarse: ¿Qué es lo que nos mantiene juntos?
EMPRESAS FAMILIARES
Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez
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12 julio 2017 9:47 Última actualización 12 julio 2017 9:47
Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez

Rosa Nelly Trevinyo-Rodríguez

Las familias empresarias de segundas o subsiguientes generaciones, muchas veces se preguntan: ¿Vale la pena seguir unidos? Y es que, conforme crece la familia y se incrementa el patrimonio, aumenta la complejidad. ¡Y cómo no! Si existen más intereses que alinear; más conflictos que resolver.

Cuando se presenta esta duda es momento de hacer un alto y preguntarse: ¿Qué es lo que nos mantiene juntos? Y, aunque muchas son las razones que las familias empresarias tienen para continuar unidas, a través de la experiencia puedo decirles que todas se engloban en dos grandes rubros: El Amor y la Conveniencia.

1.-El Amor
En la familia, nuestros lazos familiares son estrechos. Ya sea por instinto o por elección tendemos a cohesionarnos, a complementarnos y a tratar de entendernos. En consecuencia, cuando hemos convivido lo suficiente, es bastante factible que no sólo nos apreciemos, nos conozcamos y nos queramos, sino que nos ayudemos e interesemos los unos en los otros—se fomenta la intimidad, el compañerismo y hasta la complicidad.

Adicionalmente, compartimos tradición y oficio, y esto conlleva identidad y pertenencia. Nos sabemos parte de un grupo y estamos conscientes de que cuando lo necesitemos, los miembros de la familia harán lo posible por ayudarnos. Existe confianza, lealtad, solidaridad y sinergia. Finalmente, prevalece también la buena voluntad: Deseamos que a los miembros de la familia les vaya bien; que tengan éxito y sigan sus pasiones.

2.-La Conveniencia
Aunque hablar de conveniencia en el ámbito de la empresa familiar suena feo, la realidad es que las familias empresarias que gestionan bien su patrimonio y nutren su dinámica familiar poseen beneficios inigualables. Y es que, no sólo hay que visualizar la riqueza conjunta que poseen, sino también las oportunidades y la protección que se obtiene por el simple hecho de ser miembro de tal o cual familia.

En efecto, conforme pasan las generaciones, las familias que se organizan y establecen sus acuerdos familiares, ofrecen a los miembros de la siguiente generación amplias posibilidades: apoyos económicos para iniciar nuevos negocios, una red de contactos probados, el respaldo para solicitar préstamos bancarios, e incluso, apoyo técnico y asesoría gratis.

De igual forma, pertenecer a un grupo familiar, no sólo abre o cierra puertas a nivel social y de negocio, sino que también ofrece cierta seguridad. Y es que al final, todos saben que cuando se trata de la familia empresaria: “si te metes con uno, te metes con todos”.

No obstante, para que el binomio familia empresaria funcione, el Amor y la Conveniencia SIEMPRE deben ir juntos. Y es que, una familia empresaria que promueve sólo el amor no se preocupa de los rendimientos; y una que funciona sólo por conveniencia no considera la dinámica familiar y pasa por encima de los intereses de otros.

Obviamente, entre el Amor y la Conveniencia están la humildad, la voluntad y el compromiso. Sin ellos, ¡ni el Amor ni la Conveniencia valen!

En conclusión, la verdadera familia empresaria requiere tres cosas para mantenerse unida: la humildad, la voluntad y el compromiso para ser justa, el amor para ser solidaria y la conveniencia porque le es útil… ¡Ni más, ni menos!

La autora es Socia de Trevinyo-Rodriguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Minero, Petrolero y de Retail.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.