Monterrey

¿Empresas familiares con Gobierno Corporativo?

OPINION. Es el deber ser de cualquier empresa (independientemente de su tamaño, estructura o ciclo de vida) guiarse por los principios que el Gobierno Corporativo ha establecido.
OPINIÓN
ACADÉMICA

TECNOLÓGICO 
DE MONTERREY

ALICIA FERNANDA
GALINDO MANRIQUE
25 enero 2016 9:42 Última actualización 25 enero 2016 9:54
Alicia Fernanda Galindo Manrique

Alicia Fernanda Galindo Manrique

Estimado lector ¿qué sabe Usted del Gobierno Corporativo? este concepto está muy de moda y hoy en día se practica con más frecuencia en el mundo de los negocios; cada vez son más los grandes empresarios que gozan de los beneficios de una buena gobernanza.

Pero ¿Qué pasa con las empresas familiares o las MiPymes (Micro, pequeñas y medianas empresas)? ¿Cómo podrían adoptar un gobierno corporativo si su estructura organizacional es más pequeña? ¿Se podrá?

La respuesta es que si. De hecho, es el deber ser de cualquier empresa (independientemente de su tamaño, estructura o ciclo de vida) guiarse por los principios que el Gobierno Corporativo ha establecido.

Primero definamos el concepto de Gobierno Corporativo: de acuerdo al Código de Mejores Prácticas Corporativas, el Gobierno Corporativo es “el sistema bajo el cual las sociedades son dirigidas y controladas”. La OCDE considera que “implica un conjunto de relaciones entre la administración de la sociedad, su consejo, sus accionistas y los terceros involucrados”.

Algunos beneficios del Gobierno Corporativo son la transparencia, una mayor credibilidad, la certidumbre financiera para inversionistas y accionistas, permanencia atemporal, mejores prácticas de negocios a nivel internacional, promoción de estrategias para toma de decisiones certeras, un mayor valor de la empresa y más acceso a financiamientos.

Esto culmina en trascendencia y crecimiento exponencial. Entonces ¿Por qué las empresas pequeñas y familiares no lo llevan a cabo, si supone una ventaja potencial?

Para poder entenderlo entremos al mundo de las empresas familiares y el reto al que se enfrentan. De acuerdo al INEGI, la mayoría de estas empresas (familiares) se encuentran en la clasificación de MiPymes. El último censo realizado (2012) indica que en México existen 5.1 millones de unidades económicas que emplean a 27 millones de personas. Cada año se incorporan otras 400,000, la mayoría microempresas (de 5 a 10 empleados) y pequeñas empresas (hasta 50 empleados).

De este universo las MiPymes, formadas por un modelo familiar, corresponden a un 80% del total, con un promedio de 6 empleados aproximadamente. Otros datos indican que éste tipo de empresas producen más de la mitad del PIB de México, lo que les concede mayor importancia y peso a la contribución económica al país; curiosamente el 98% de las MiPymes censadas sólo tienen un establecimiento (carecen de sucursales o subsidiarias).

El motor de las empresas familiares es el deseo de sus fundadores de construir un patrimonio y asegurar el futuro de sus hijos: este es el principal motor que impulsa su nacimiento. Cuando este tipo de empresas nacen con poca o nula planeación, su mortalidad es alta.

Algunos factores, como la falta de conocimiento de los dueños, problemas en la alineación de los intereses de la familia y la falta de capital, ocasionan el abandono de la idea original y la extinción de la empresa. El reto es agregar valor y muchas familias creen que la empresa debe de servirles a ellas: no existe límite del principio contable denominado “Entidad de Negocio”.

En un estudio realizado por KPMG se muestra que el 85% de las empresas familiares llega a buenos términos en la primera y segunda generación, mientras que sólo el 15% llegan hasta la tercera y cuarta generación, de modo que la supervivencia disminuye con el cambio generacional.

Considerando los factores anteriores se puede concluir que la mayoría de las empresas familiares se conducen a través de decisiones unilaterales tomadas por los dueños y directores, por lo que el concepto de Gobierno Corporativo es casi nulo.

John L. Ward, en su estudio “El crecimiento de la empresa familiar: retos específicos y mejores prácticas”, define las mejores prácticas para potenciar la expansión y la permanencia de una empresa familiar:
• Garantizar visiones estratégicas y frescas
• Atraer y retener a directivos no familiares excelentes
• Crear una organización flexible e innovadora
• Crear y conservar capital
• Preparar sucesores para liderazgo

Es importante recalcar que el Gobierno Corporativo no debe ser visto como una ley suprema inquebrantable; para las MiPymes debe de ser un reglamento que define líneas estratégicas de acción y evita riesgos: debe de ser flexible y no burocrático, logrando siempre un nivel de profesionalización que vaya en línea con las necesidades del negocio y familia. Con dedicación y constancia ¡Si se puede!

* La autora es profesora del Departamento Académico de Contabilidad y Finanzas del Campus Monterrey. Su correo electrónico es alicia.galindo@itesm.mx


Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.