El votante ideal
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El votante ideal

¿Qué tal que sólo votaran los que cumplen o cumplimos con nuestras obligaciones? Hablaríamos de que tendrían derecho a votar quienes paguen sus impuestos, por ejemplo.

Opinión MTY Wiki-litico Miguel Moreno Tripp
12/03/2018
Actualización 12/03/2018 - 8:55
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Miguel Moreno TrippFuente: Cortesía

La semana pasada se plateaban una serie de preguntas con ánimo de encontrar al candidato presidencial ideal en adición a los magros requisitos de ley: “¿Tener al menos 12 años en campaña? ¿Una auditoría de los haberes con los que cuenta el candidato? ¿No haber realizado operaciones con recursos, si no ilícitos si en forma de triángulo? ¿Hasta qué nivel de parentesco debiera alcanzar dicha auditoría? ¿Hablar más de uno, dos o tres idiomas y hacer spots para calar la pronunciación? ¿Se debe tener una o dos carreras, maestrías o doctorados? ¿En qué? ¿Haber sido funcionario público de carrera? ¿No haber sido funcionario público de carrera? Por más preparado y con experiencia que se pueda tener, de no ser el alma de las fiestas ¿entonces no aplique al puesto? ¿Debiera haber cuota de género? ¿Provenir de alguna etnia en particular?”

También planteábamos otra pregunta que va de la mano: ¿Quién establecería los requisitos? Bueno, esto sí está fácil: al final del día, los partidos políticos.

Ahora veamos la otra cara de la moneda: nosotros los votantes. Dicho de otra manera ¿se puede pensar siquiera en votos con distintos pesos relativos? Aceptando sin conceder, ¿habría algún criterio por el que se le diera un peso mayor a un voto emitido por personas con tales o cuales características? De entrada, todos tenemos los mismos derechos, sin lugar a dudas, pero ¿está bien que un voto de una persona que se dedica al narcotráfico, que mata de contado a sus competidores o en pagos chiquitos a sus clientes, tenga el mismo peso que el de digamos, un médico que se dedica a salvar vidas y todo porque no ha sido atrapado en flagrancia?

¿Qué tal que sólo votaran los que cumplen o cumplimos con nuestras obligaciones? Hablaríamos de que tendrían derecho a votar quienes paguen sus impuestos, por ejemplo. Ni para que dedicarle tiempo a pensar que alguien con cierta preparación mayor que otras personas valiera más o menos su voto.

¿Se vale soñar a que se pida que solo se ejerza el voto razonado? Si eso fuera deseable, sería poco menos que imposible el controlarlo. Además, en un excelente artículo de Pablo Hiriart en El Financiero, da cuenta de cómo se ha avanzado en muchísimos frentes pero que las generaciones que no vivieron el pasado, no aquilatan lo que costó que hoy puedan decirle lo que le dicen al Presidente, que hoy, quienes se quejaban de falta de democracia, han estado en campaña por años y ninguna autoridad electoral se atreve a cuestionarlo.

De hecho, The Economist, publicado a través del WEF, muestra una gráfica de un estudio de qué países se inclinan más a seguir a “un líder fuerte que no tiene que preocuparse por las cámaras o por las elecciones”. México ocupa el séptimo lugar pasando de un 45 por ciento aproximadamente entre 1995 y 1997 a cercano al 60 por ciento entre el 2010 y 2014. Rusia ocupa el primer lugar con un nivel cercano al 80 por ciento.

¿No quezque queríamos la democracia? Parece que no sabemos, o no estamos preparados para escoger lo que queremos.

El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Empresas, en el IPADE. Se desempeñó como Director General de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcionar asesoría en temas de Finanzas Corporativas. morenotrip@gmail.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.