Monterrey

El tren bala de Monterrey a San Antonio: ¿Un balazo en el pie?

OPINIÓN. El proyecto de las transportaciones en trenes rápidos entre diversas ciudades de Texas y otros estados como Oklahoma, abrirá las puertas a la modernidad de transportación masiva a largas distancias en Texas y en todo Estados Unidos.
DESDE
TEXAS...

JAVIER
AMIEVA
01 agosto 2016 9:38 Última actualización 01 agosto 2016 9:55
ME. Así es el tren que te llevará en 8 de Observatorio  a Santa Fe.

ME. Así es el tren que te llevará en 8 de Observatorio a Santa Fe.

Esta semana se publicó en Estados Unidos (EU) un estudio del departamento de Transportación de Texas y la Administración Ferrocarrilera Federal, donde se dan a conocer situaciones de análisis críticos en cuanto a las líneas del multi-proyecto del tren bala que brindara servicio entre Monterrey y San Antonio, Texas.

El proyecto de las transportaciones en trenes rápidos entre diversas ciudades de Texas y otros estados como Oklahoma, abrirá las puertas a la modernidad de transportación masiva a largas distancias en Texas y en todo Estados Unidos, el tren bala alcanzara velocidades entre 280 y 320 kilómetros por hora. De llevarse a cabo este proyecto, Nuevo león seria el estado mejor conectado de México con la Unión Americana y Monterrey quizás lograría ser una de las ciudades más visitadas por turistas norteamericanos; tal como sucede entre países en Europa o en forma doméstica a lo largo de Japón.

El estudio de casi 300 páginas fue entregado la semana pasada y todavía la lectura de las conclusiones requiere análisis adicional.

“En el sur de Texas, dos rutas fueron seleccionadas para estudio adicional. La primera ruta comenzaría en San Antonio hacia el Sur por una nueva línea fuera de los corredores de transporte actualmente existentes, a una estación cerca del puente Solidaridad Laredo-Colombia, luego cruzaría la frontera en un nuevo puente ferroviario para finalmente unirse a una nueva línea de tren que continuaría a Monterrey, Nuevo León, México”; declara el congresista Henry Cuellar, impulsor de este proyecto que todavía mantiene, según yo muchos asegunes, ya que México debe de trabajar muy de cerca con la legislación estadounidense y mantener una perspectiva nacionalista, de largo plazo, futurista y firme.

Todavía en el propio Texas en cuanto a la línea de tren rápido que está a punto de iniciar su construcción, los desacuerdos, políticas e intereses son difíciles de conciliar; cuanto más será difícil el hacerlo en términos internacionales con un gobernador republicano en Texas que apoya a Trump y sus proyectos del muro, o cerca con México y la salida de todos los acuerdos internacionales de comercio con México.

Texas Central Partners, que es la empresa que construirá el tren que unirá Dallas y Houston en 90 minutos, difunde los altos beneficios que esta línea traerá a la economía Texana. La tecnología, como de esperarse es japonesa, y aquí se proponen trenes más avanzados que la media que mueve Japón y que mantiene una seguridad de transporte cercana al 100 por ciento.

El problema no lo veo en la seguridad, ni en la rapidez, ni en la modernidad que esto representa, lo que veo es que México debe de formar parte, si forma, del proyecto de inversión y operación y no solo dejarse en manos de inversionistas y operadores internacionales, ya que a la larga podríamos arrepentirnos.

La primera objeción que tengo es que debía de invitarse a México- si es que no forma parte aún-, al análisis de este estudio, que tendrá ramificaciones en México y no que pase luego como las vías entre Francia y España que mantenían diferentes medidas en la frontera.

La situación se complica mucho cuando veo en el mapa entregado, que la línea principal al cruzar por la frontera Texas-México, no prevé en el proyecto a Nuevo Laredo y aún tengo mis dudas que se proyecten estaciones en Laredo, Texas que permitan mantener el crecimiento estable en materia de turismo a esta ciudad, ya que podría pasar lo mismo que con poblaciones importantes de México a la construcción de las autopistas; se quedaron a un lado y muchas de ellas no solo se estancaron económicamente, sino que están prácticamente abandonadas.

Es muy complicado el panorama de negociación pero la primera llamada puede ser la fecha perentoria de agosto 29, para la revisión en este país donde se originó el proyecto; lo segundo deberá ser una comisión conjunta con iniciativa privada –real no organismos manipulados por la política mexicana- donde se haga patente la participación y soporte a este proyecto, pero bajo las condiciones de equidad internacional adecuadas entre estos dos países, socios comerciales y habitantes de la misma heredad y no de una servidumbre de paso.

* El autor es analista político en Texas, y experto en temas de la frontera México-EstadosUnidos.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.