Monterrey

El Trabajo y su revaloración

OPINIÓN.  ¿Por qué protestar en el Día del Trabajo? La respuesta es muy sencilla. No se valora adecuadamente el trabajo. 
OPINIÓN ACADÉMICA TECNOLÓGICO DE MONTERREY
​Eduardo Carbajal
02 mayo 2017 7:46 Última actualización 02 mayo 2017 8:30
Dr. Eduardo Carbajal es economista y profesor de Finanzas y Economía de la Escuela de Negocios del Campus Monterrey.

Dr. Eduardo Carbajal es economista y profesor de Finanzas y Economía de la Escuela de Negocios del Campus Monterrey.

Desde el comienzo de la economía como ciencia, el trabajo ha sido el pilar fundamental de la producción. Más que los recursos naturales, el capital o la tecnología, el trabajo era el factor económico transformador de estos elementos dispersos, en una mercancía que podía usarse y comerciarse.

En estos días, que celebramos el Día Internacional del Trabajo, podría llegar a perderse entre tantas cosas que consideramos importantes, la verdadera dimensión de lo que es la fuerza laboral y su enorme capacidad de transformar con cierta tecnología, dinero y recursos naturales en bienes y servicios que consumimos todos los días.

Y el problema de los últimos años, no sólo en México sino en diversas partes del mundo, es que las celebraciones han estado salpicadas de protestas, represiones, violencia y hasta muertes, en un día que debería ser de homenaje al trabajador y a sus capacidades productivas. Los gremios de trabajadores en varios sectores económicos, muchas veces organizan y determinan el tono de estas protestas y deberían ser los organismos responsables de todo lo que les suceda a los trabajadores durante esas protestas.

Pero, ¿por qué protestar en el Día del Trabajo? La respuesta es muy sencilla. No se valora adecuadamente el trabajo. Los salarios, las condiciones laborales y los horarios de trabajo, siguen siendo bastante desfavorables y no reflejan la cantidad de esfuerzo y trabajo que implica para los trabajadores en este país.

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la OCDE, en 2016 los mexicanos somos quienes más horas trabajamos en el año: 2246. A manera de comparación, en ese mismo año en Alemania y en Holanda trabajaron 1371 y 1419 horas respectivamente. ¿Por qué estamos tan mal en salarios y en condiciones laborales si trabajamos más que los países desarrollados? La respuesta está en la productividad laboral que tenemos los mexicanos, respecto al resto de los países desarrollados.

Una medida de eficiencia en la economía es la productividad laboral. Se puede calcular la productividad laboral de una maquinaria, de una nueva tecnología, de un edificio y también de un trabajador. Para medir la productividad laboral de los trabajadores, las empresas miden el número de bienes o servicios que una persona puede producir, en una medida de tiempo, que regularmente es una hora. De acuerdo con esta razón, quienes produzcan más bienes o servicios en esa hora, son más eficientes.

La productividad laboral no debe medirse de esa forma. La productividad laboral debe medir la cantidad de capital, de recursos naturales y de tecnología que una persona debe usar para alcanzar la producción objetivo de la empresa. El grave problema en México es que el capital, la tecnología y los recursos naturales, son demasiado caros para el empresario, quien debe sacrificar uno de los factores para poder producir con márgenes positivos. Y el gran sacrificado en esta ecuación, es el salario del trabajador.

En México, aunque trabajemos más horas que en el resto del mundo, trabajamos usando de manera inadecuada la tecnología, trabajamos con recursos (luz, agua, telefonía, gas, etc.) demasiado caros y cuando necesitamos financiamiento, el sistema bancario y financiero mexicano en general, tiene las tasas de interés más altas entre los países de la OCDE.

La única manera de mantener este modelo caro, es con sueldos bajos.

El salario a lo largo de los años, ha tenido una pérdida de capacidad adquisitiva que lesiona el nivel de vida de los mexicanos. Si el modelo económico lo soportara, los sueldos deberían de crecer, para fomentar el consumo, la demanda agregada y con eso propiciar el incremento en el Producto Interno Bruto. La clave del crecimiento económico en este momento, podría estar en la revaloración del trabajador mexicano y en su trabajo.

Pero si como sociedad perdemos de vista la importancia de revalorar el trabajo, de aumentar los salarios y las condiciones laborales y de retiro y pensiones de los trabajadores, vamos a molestarnos por las marchas, las protestas y por los desmanes que el Día del Trabajo provocan en las ciudades donde vivimos, haciéndonos más indolentes cada día.

El autor es economista y profesor de Finanzas y Economía de la Escuela de Negocios del Campus Monterrey. Su correo electrónico es: edcarbaj@itesm.mx

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.