El tipo de cambio y AMLO
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El tipo de cambio y AMLO

Existen factores importantes que influyen en la variabilidad del peso.

Opinión MTY Visión Económica Jesús Garza
31/05/2018
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Jesús GarzaFuente: Cortesía

El peso se ha depreciado a lo largo del año en sintonía con las principales monedas emergentes, rebasando en varias ocasiones la barrera de los 20 pesos por dólar. Esto debido, principalmente, al fortalecimiento del dólar, a raíz de la continuación del ciclo de alza de tasas de la Reserva Federal en Estados Unidos. Pero este factor no es el único que influye en la variabilidad del peso. Existen otros tres factores importantes a monitorear a futuro.

El primer factor son los precios del petróleo. Los precios del crudo han seguido una tendencia al alza desde el anuncio del recorte en la producción de los países de la OPEP y acentuado aún más por los conflictos geopolíticos en el medio oriente. Mayores precios del petróleo fortalecen al peso ya que aumentan los ingresos petroleros del gobierno federal. Esta tendencia parece seguirá hacia adelante.

El segundo factor es la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). La incertidumbre continúa sobre la posible renegociación de éste. México exporta el 80 por ciento de sus bienes hacia el vecino país y por ende el tratado comercial es vital para el dinamismo de su economía. No solo eso, sino que la mitad de la inversión extranjera directa proviene de Estados Unidos y está muy ligada con el TCLAN. Cuando existen buenas noticias el peso gana valor. En este momento persiste la incertidumbre.

El último factor son las elecciones presidenciales y sobre todo lo relacionado con la posible victoria de AMLO. ¿Por qué? Por las posibles salidas de capitales y de inversión (tanto nueva como existente) por las políticas económicas propuestas. Primero, porque la reversión de las reformas estructurales, sobre todo la energética, tendrá como resultado una salida abrupta de capitales.

Solo por la reforma energética se esperan más de 150 mil millones de dólares en 10 años. Además, la señal que se mandaría a los inversionistas extranjeros será de cuidado, en un entorno donde hay varias opciones para invertir en el mundo emergente hoy en día. Segundo, por las políticas sociales y de gasto que implican, que, sin un ajuste en los ingresos tributarios, se generarán desequilibrios fiscales. Lo anterior provoca que los inversionistas comiencen a pensar dos veces en invertir en el país. Los desequilibrios fiscales provocan déficits públicos, que si son persistentes aumentarán la deuda, provocando presiones inflacionarias por la depreciación cambiaria, resultando en mayores tasas de interés y por ende de la contracción de la demanda agregada.

Por último, por el regreso de políticas económicas con mayor intervención del estado. Todavía persiste el miedo de regresar a épocas donde el estado controlaba la mayor parte de los procesos productivos de la economía. Esto resultará poco atractivo para los inversionistas tanto nacionales como extranjeros.

El autor es Director general y fundador de GF GAMMA y catedrático en el ITESM campus Monterrey. Cuenta con un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera por la Universidad de Essex en el Reino Unido, y una Licenciatura en Economía por el ITESM (campus Monterrey).

Opine usted: jgarzagg@gmail.com

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.