Monterrey

El Talón de Aquiles de la economía mexicana

OPINIÓN.  Cualquiera que analice la economía mexicana está de acuerdo en que el PIB crece moderadamente, la deuda está en niveles adecuados y no existe una presión significativa (en teoría) sobre las finanzas públicas por el bajo precio del petróleo.
ENTORNO 
MACRO-  
ECONÓMICO

MAURICIO
DE MEDINA
04 febrero 2016 9:40 Última actualización 04 febrero 2016 9:51
Gabriela Siller

Gabriela Siller

Del 2008 a la fecha han entrado a México casi 300 mil millones de dólares de inversión extranjera de cartera como consecuencia del diferencial de tasa con Estados Unidos y de la percepción que se tiene a nivel internacional de la estabilidad económica, político y social de México.

En México no existen barreras a la entrada o a la salida de capitales, lo que hace que nuestro país sea un destino atractivo, dada la tasa de interés y el nivel de riesgo, sobre todo cuando nos comparan contra otras economías latinoamericanas en donde no se tiene confianza en las instituciones o que atraviesan actualmente por períodos de inestabilidad o crisis.

La entrada de inversión extranjera de cartera se ha reflejado en la tenencia de valores gubernamentales en manos de extranjeros que es cerca del 37 por ciento del total en circulación. A pesar del alza en tasa por parte de la Fed en diciembre, de la desaceleración en China y de los conflictos internacionales que generan aversión al riesgo de los inversionistas, siguen entrando capitales extranjeros a México, aunque cada vez a un menor ritmo.

Este flujo de capitales podría decirse que es el Talón de Aquiles de la economía mexicana, por el poder desestabilizador que tiene no sólo para la parte financiera de la economía (tasa de interés, Bolsa de Valores, tipo de cambio), sino también para la parte real (PIB, empleo) por el mecanismo de transmisión de la tasa de interés.

Cualquiera que analice la economía mexicana está de acuerdo en que el PIB crece moderadamente, la deuda está en niveles adecuados y no existe una presión significativa (en teoría) sobre las finanzas públicas por el bajo precio del petróleo. Así, mientras que Estados Unidos se siga recuperando, México continuará creciendo a pesar de las alzas en el tipo de cambio.

Sin embargo, los flujos de capitales no obedecen sólo al análisis duro de la economía, sino también a la percepción que se tenga de ésta: las oportunidades y los riesgos, y es aquí en donde podrían darse algunos problemas, ya que de darse una salida de capitales presionaría a la tasa de interés al alza, provocando que el consumo y la inversión se desincentiven.

Además, para las empresas que tienen créditos a tasa variable representa un riesgo importante, por la posibilidad de una mayor carga financiera. Por supuesto que existe sólo una pequeña probabilidad de que esto ocurra, pero ya hemos visto en otras ocasiones que lo que parecía impensable se materializa, llevando consigo a los desprevenidos.

En los que va del 2016 el riesgo país de México se ha incrementado 53 puntos base, un incremento de 23 por ciento respecto al cierre del 2015, mostrando que los bonos mexicanos tienen que pagar ahora una mayor tasa de interés respecto al 2015 para que la inversión sea “justa” comparada contra Estados Unidos. En el resto de las economías latinoamericanas también se ha incrementado, pero México ha sido es el que ha mostrado el segundo mayor incremento después de Colombia, en donde este indicador lleva 26 por ciento de alza. ¿Las causas? Probablemente el miedo de que las finanzas públicas sí se vean afectadas, que ocurra una desaceleración en EU que jale a la baja a México o las elecciones en EU.

La autora es economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.