Monterrey

El populismo se esparce

OPINIÓN. Trump la agarró contra los mexicanos. En Inglaterra prometieron detener la inmigración, de hecho, nos recuerda el artículo, “las contrataciones de extranjeros deberían ser denunciadas”. 
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Miguel Moreno Tripp
morenotrip@ gmail.com.mx
13 marzo 2017 0:11 Última actualización 13 marzo 2017 9:0
Miguel Moreno Tripp, Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane.

Miguel Moreno Tripp, Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane.

A finales del año pasado, en el Twitter del World Economic Forum, se publicó un artículo con el mismo título. Cae como anillo al dedo ya que, en los últimos días, el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, descartó que la política en México influyera de alguna manera en las decisiones del gobierno americano, lo cual hace sentido desde un cierto punto de vista.

De entrada, lo llamativo del populismo es simple y directo: “si no encuentro trabajo, mi sueldo no crece y de alguna manera siento que mi nivel de vida declina [aunque sea percepción], me sentiré frustrado, máxime si continúan promesas de que las cosas mejorarán”.

“El populista promete que él es el único que puede cambiar las cosas [el rayito de esperanza] en beneficio del pueblo (no de todos, ciertamente) y además presenta en ofrenda al pueblo a chivos expiatorios [los de arriba, por acá en la región 4]”.

Trump la agarró contra los mexicanos. En Inglaterra prometieron detener la inmigración, de hecho, nos recuerda el artículo, “las contrataciones de extranjeros deberían ser denunciadas”. No sería ilegal, pero lo convierten en algo inmoral. Francia, Italia y otros países apuntan en esa dirección.

El populismo aislacionista en el mundo anglosajón. El populismo obsesivo-compulsivo en Latinoamérica. Un populismo que busca el poder por el poder y una vez que lo logra, se mantendrá en él. Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y el caso por antonomasia, Cuba. Llegan y no se van. A nivel local, el mismo partido en el DF, que cuando no ganaba no había democracia. Ya que ganó y no suelta el gobierno, es el mandato del pueblo que solo ellos saben interpretar: no van a dejar a su amado pueblo, el que ha puesto en ellos todas sus complacencias, en manos de “los de arriba”.

Jamás lo van a aceptar, pero no se van porque la ubre es grande y da para muchos, bueno muchos de ellos. ¿De verdad creeríamos que les interesa el pueblo? Si así fuera, entonces no sirve su modelo porque esos países arriba mencionados no son primer mundo y mire que llevan años o inclusive décadas en el poder. No quieren robar, no, que va, lo único que quieren es ponerse –y mantenerse- donde hay.

El autor es Doctor en Finanzas por la Universidad de Tulane; cuenta con la Maestría en Alta Dirección de Em- presas, en el IPADE. Se desempeñó como Director Gen- eral de entidades del área Internacional en Santander Serfin. Es Director del programa OneMBA y tiene su Despacho asociado con Crowe Horwath para proporcio- nar asesoría en temas de Finanzas Corporativas.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.