Monterrey

El poder regresa a la gente

Opinión.  En México, de acuerdo con diferentes medios de comunicación nacionales, la aprobación del Presidente Peña Nieto se encuentra en franco descenso y solamente tiene un 12 por ciento de apoyo de la sociedad mexicana.
ENTRADA LIBRE

SERGIO LÓPEZ RAMOS 
​slramos2020@gmail.com
24 enero 2017 10:30 Última actualización 24 enero 2017 10:31
Sergio López Ramos

Sergio López Ramos

Arropado por su gabinete conformado en su mayoría por hombres
blancos, cristianos y con una riqueza calculada conjunta que ascendería a 35 mil millones de dólares; Donald J. Trump recibió de forma pacífica el poder Ejecutivo de los Estados Unidos en una ceremonia donde señaló que el poder regresaba a los ciudadanos y que cualquier decisión sobre comercio, impuestos, migración y relaciones exteriores será diseñada en base a los intereses de los trabajadores y las familias de los Estados Unidos.

Por supuesto, señaló Trump, hay dos reglas fundamentales en la nueva
administración. La primera es comprar productos producidos en los
Estados Unidos y la segunda, contratar ciudadanos americanos. Por eso, entre las primeras prioridades del Presidente Trump están la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y la construcción del muro en la frontera sur de la Unión Americana.

Mientras esto sucedía en las escalinatas del Capitolio, en las calles, los
ciudadanos se enfrentaron en una guerra de demostraciones y polarización política, que explica la baja aprobación con la que el Presidente Trump inicia su administración y que solamente alcanza un 40 por ciento de acuerdo con la cadena de noticias CNN.

En México, de acuerdo con diferentes medios de comunicación nacionales, la aprobación del Presidente Peña Nieto se encuentra en franco descenso y solamente tiene un 12 por ciento de apoyo de la sociedad mexicana. La Presidencia de la República enfrenta hoy en día una serie de retos internacionales y nacionales que ponen en peligro el modelo de desarrollo mexicano basado en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y el petróleo.

Pero el modelo de desarrollo de nuestro país no se basa únicamente
en los dos factores mencionados. A éstos hay que agregar el Estado de
Derecho, el fortalecimiento de las instituciones y el combate a la corrupción. El Presidente Peña Nieto y su partido tienen una oportunidad enorme e irrepetible en la historia de México: realizar un giro de timón.

Quisiera ver a un Presidente llamando a una sesión conjunta del
Congreso para exponer cuáles son los principales retos del país. Me encantaría que convocara a una mesa de dialogo con todos los partidos políticos nacionales para generar un verdadero acuerdo nacional, con la
puerta abierta a que la sociedad civil se integre en las discusiones. En pocas palabras, comunicar que tenemos rumbo y una solida visión nacional para saber hacia donde nos dirigimos y que tenemos la capacidad de generar acuerdos para regenerar nuestra realidad interna y externa.

En este contexto, Jaime Rodríguez Calderón podría convocar a la sociedad civil neolonesa para debatir el rumbo de Nuevo León y generar un consenso sobre la entidad que queremos construir y los medios para llegar a nuestras metas.

Hoy, la falta de atención a los derechos humanos, la grave
descomposición del tejido social, la contaminación ambiental en ascenso en una comunidad que basa su movilidad en el carro, y con un escenario internacional adverso para las empresas locales no solo son razones para debatir la comunidad que queremos, son llamados a la acción de una sociedad que esta en los albores de grandes transformaciones por venir.

El poder debe regresar a la gente.

* El autor es politólogo por el Tecnológico de Monterrey y candidato de la Maestría en Ciencia Política y Política Pública de la Universidad de Guelph.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.