Monterrey

El personal en la empresa del futuro

OPINIÓN. Los aspectos humanos como son primordialmente la ética, la confianza y su actitud para trabajar en equipo, apenas empiezan a ser considerados.
ECOLOGÍA SOCIAL
Antonia Tamayo Neyra
​anttamayon@gmail.com
26 mayo 2017 8:37 Última actualización 26 mayo 2017 9:5
Antonio Tamayo Neyra, periodista de investigación en Responsabilidad Social.

Antonio Tamayo Neyra, periodista de investigación en Responsabilidad Social.

Es lamentable que todavía al pensar en crear una empresa o en la contratación de personal, se esté pensando únicamente en el dinero necesario, pero poco o casi nunca en el tipo de personal necesario. Y por tipo de personas me refiero no a su carrera universitaria únicamente, sino más bien a sus valores como persona, a su mentalidad de lo que es el cliente y de todos los agentes que se involucran con la organización.

Sin conocer al detalle la historia en este sentido, me atrevería en asegurar que desde la creación de las primeras empresas, allá por el siglo XIX, la contratación de personal estaba basada primordialmente en su perfil de mano de obra, aspecto que siguió en gran parte del siglo XX y a fines de este último se empezó a considerar su mente de obra, es decir, sus calificaciones académicas y su experiencia, aspecto que significó un gran avance en cuanto a la visión de lo que significa el personal en cualquier organización productiva.

Sin embargo, a pesar de este notable avance cualitativo, los aspectos humanos como son primordialmente la ética, la confianza y su actitud para trabajar en equipo, apenas empiezan a ser considerados. Aspectos eminentemente humanos que sólo pueden estar presentes en una persona, a riesgo de sonar redundante.

Esto implica un cambio de paradigma en la manera de ver al personal en la empresa, y por consiguiente el empezar a ver a esta empresa como una entidad compuesta e integrada por seres humanos, y no solamente máquinas, tecnología, equipo y dinero, siendo este último considerado el único factor primordial.

Ahora de manera paulatina empieza a considerarse la ética, concepto del que se viene hablando desde la época de los pensadores griegos quinientos años antes de Cristo, y que de alguna forma retomó Adam Smith en el siglo XVIII para empezar a considerarlo dentro de la economía en forma preponderante.

De cara al siglo XXI, esto requiere ser, debe ser el elemento fundamental en la administración de las empresas, el tener un modelo de gestión SOCIALMENTE responsable, y no monetaria o económicamente responsable únicamente como ha sido en mucho hasta ahora.

Aunque pueda escucharse raro, en esta nueva era de la Cuarta Revolución Industrial, en la cual el factor tecnológico tiene un factor clave como ha sido en las pasadas revoluciones industriales, es importante no perder o soslayar el factor humano y por consiguiente el aspecto social.

Esta nueva revolución no debe considerar solamente el aspecto productivo y de nuevos negocios en el aspecto económico, debe también considerar en forma primordial el aspecto social.

El nuevo paradigma nos habla ya de la empresa como un centro social y no solamente como una integración de factores productivos. De esto habla la responsabilidad social, la economía social y la economía circular.

No creo sonar utópico con lo dicho previamente; más bien creo que estamos en la frontera de una nueva forma de ver al otrora mencionado solamente como centro productivo. Y es el personal la base de este centro de trabajo.

Seguiremos platicando …

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Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.