Monterrey

El peor de los problemas económicos

OPINIÓN. La presión sobre los precios propicia caídas en la confianza del consumidor, que pueden llevar al consumo interno a contraerse, no sólo por el menor poder adquisitivo sino también por la expectativa de que la situación podría empeorar.
Entorno Macroeconómico
Gabriela Siller | gsiller@bancobase.com
16 febrero 2017 10:16 Última actualización 16 febrero 2017 10:16
Gabriela Siller, economista.

LGabriela Siller, economista.

La semana pasada el Banco de México anunció un incremento de 50 puntos base en su tasa de referencia, acumulando un alza de 300 puntos base (o 3 puntos porcentuales) en el último año.

El alza en la tasa de interés obedeció a presiones inflacionarias, en donde se destaca que la inflación interanual en enero se ubicó en 4.72 por ciento para el consumidor y 12 por ciento para el productor. Es bien sabido que un incremento en la tasa de referencia provoca alzas en las demás tasas de interés de la economía, lo cual desincentiva al consumo y a la inversión.

Para el caso de la inversión, ésta se contrajo durante el tercer trimestre del 2016 y se espera que en 2017 siga disminuyendo. Por su parte, el consumo, el cual representa aproximadamente la mitad del PIB de México, creció a una tasa de 3.3 por ciento hasta noviembre del 2016, siendo el principal determinante del crecimiento económico. Ante esto surge la pregunta de ¿por qué siguen los incrementos en la tasa de referencia de Banco de México?. Cuando se piensa en los principales problemas que pudiera tener la economía de un país viene a la mente el alto desempleo. Sin embargo, cuando una economía observa un bajo crecimiento económico y subidas en el desempleo se tiene la expectativa de que la situación mejorará, aunque sólo sea por efecto de rebote.

Al darse el desempleo, la población se ajusta en el corto plazo para adaptarse al nuevo presupuesto y en algunos casos en México se da el autoempleo para resolver el problema. Probablemente por eso cuando hay una recesión la gente trata de solucionarlo sin salir a las calles a manifestarse. Sin embargo, cuando los precios empiezan a incrementarse significativamente la población empieza a sentir que ya no “le alcanza” con el presupuesto de antes y no encuentra solución a este problema. La misma población empieza a hacer de tema común el incremento en los precios, generando expectativas de segundo orden, que se traducen en mayores presiones inflacionarias.

La preocupación por una alta inflación tiende a generar descontento y a propiciar que la gente salga a las calles a manifestarse. Asimismo, la presión sobre los precios propicia caídas en la confianza del consumidor, que pueden llevar al consumo interno a contraerse, no sólo por el menor poder adquisitivo sino también por la expectativa de que la situación podría empeorar.

Así, entre todos los problemas económicos que puedan darse en un país, la alta inflación es el peor de ellos. El Banco de México, al contrario de otros bancos centrales en el mundo, tiene el mandato único de procurar el poder adquisitivo de la moneda bajo un sistema de baja inflación (3 por ciento +/- un punto porcentual de error).

Como en México se han dado presiones inflacionarias, era de esperarse el incremento en la tasa, aún y cuando ésta tenga como efecto colateral el desincentivo al consumo y a la inversión.

Las presiones inflacionarias en el corto plazo tienen su origen en el incremento en el precio de la gasolina y en la depreciación del peso y en el largo plazo en la presión que ejerce el crecimiento de la deuda del gobierno.

El precio de la gasolina depende del precio del petróleo, por lo que es probable que este año siga incrementándose, aunque no tanto como lo hizo en enero.

Por su parte, el tipo de cambio ya borró las pérdidas que mostraba durante el año al disminuir de 22.0385 a aproximadamente a 20.30 pesos por dólar.

Ambos, el tipo de cambio y el precio de la gasolina, se consideran determinantes “importados” de la inflación. No obstante, la deuda y el déficit del gobierno son determinados de manera local, por lo que ahí radica el anclaje en el largo plazo de la inflación. Probablemente por eso en el anuncio de política monetaria Banxico hizo alusión nuevamente a la disciplina fiscal.

​La autora es economista en Jefe de Grupo Financiero BASE y profesora de economía en el Tec de Monterrey.

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quien la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.